lunes, 26 de noviembre de 2012

Comiendo olla mongola


La adaptación a la gastronomía china, de momento, es bastante positiva. Algunas veces dudas de si estás comiendo perro, pato, caballo, pollo o cerdo (el pescado está más que prohibido, viendo su aspecto en el supermercado), pero ya nos conocemos los sitios más adecuados a los que ir y qué comer y qué no, para evitar percances y disgustos al estómago. Sin embargo, tengo la sensación de que aún nos queda mucho por descubrir.

Hoy, por el momento, os voy a explicar uno de los platos más típicos de China:

火锅 (huo guo = olla caliente) que también se conoce como Olla Mongola.

Para degustarlo, nos acompañaron nuestras tres compañeras de tándem (Gloria, Vera y Delfina) a un restaurante no bastante lejos de la universidad. Tengo que decir que la experiencia fue curiosa y comimos como si no hubiera mañana. Os explico cómo funciona este plato:

Todos los comensales se sientan en una mesa y en el medio hay un fogón en el que colocan una olla con caldo. Este caldo puede ser picante, mitad picante mitad no (está separado con un barra para no mezclar), o no picante directamente. Debido a nuestra poca pasión por el picante, escogimos una NO picante.

En ese momento te daban una carta con una amplia gama de productos. De esa carta tenías que elegir lo que a ti más te apeteciera. Para seros sinceros, nosotros no pedimos nada, porque como no teníamos ni pajolera idea de cómo funcionaba, nos dejamos llevar y estábamos dispuestos a comer de todo, menos PESCADO. No sé si me voy a dejar algo, pero más o menos pedimos:

·        Tres platos de carne de res (es que me lo dijeron así y me hizo gracia).

·        Tres platos de diferentes tipos de jiaozis (son unos raviolis llenos de carne, verduras…), de los cuales unos eran de color NEGRO.

·        Lechuga

·        Patatas

·        Una hortaliza verde parecida a lechuga, pero que no era lechuga.

·        Varios platos de diferentes tipos de champiñones

·        Unas bolas de gamba

·        Trozos de pescado

·        Fideos

Creo que pedimos algo más, pero ahora mismo no lo recuerdo. Y sí, en la lista había pescado, pero estaba bueno y BIEN COCIDO, así que nada de lo que temar.

A continuación, debías levantarte e ir a la entrada del restaurante para elegir una salsa con la que acompañar toda la comida. Allí había salsas a cascoporro: picantes, no picantes, de sésamo, con aceite, con cebolla, con tomate… Para gustos, colores. Al final, nosotros tres cogimos una salsa de sésamo que a mí me sabía a pipas y a Laura y Meri a cacahuete. Cada uno a la suyo.

El siguiente paso era encender el fogón para que hirviera el caldo, y una vez estuviera caliente, ir añadiendo los ingredientes que quieras o todo para que se caliente. Había que ir con cuidado para que no se colmara el caldo. De vez en cuando, tenían que avisar al camarero para que añadiera más caldo porque bajaba mucho y no quedaba suficiente para hervir la comida. Asimismo, el caldo al final ya era una mezcla de todo: verdura, carne, pescado, patata, champiñones… Aún así, la comida tenía buen gusto y fue interesante.

La cena también nos sirvió para preguntarles algunas de las costumbres que tienen en la mesa a la hora de comer. A grandes rasgos nos comentaron:

1.   Como norma general, hay que esperar a que traigan todos los platos para empezar a cenar.

2.   Los palillos se deben coger bien. Cogerlos mal es como un ultraje. No sé muy bien cómo explicaros la forma para cogerlos, pero preguntad a un chino que os enseñe, porque yo aún estoy en ello y llevo aquí más de 2 meses.

3.   Está prohibido usar los palillos para pinchar la comida porque es de mala educación (cosa que hicimos nosotros en la cena de escondido porque había cosas que no las podíamos comer).

4.   Hay que intentar no cruzar los palillos mientras se coge la comida

5.    Está prohibido golpear la mesa o el plato con los palillos. Es de mala educación.

6.   Comerse toda la comida que hay en la mesa es de mala educación, porque quiere decir que el que invita no ha podido satisfacer a su invitado.

7.   Si no quieres que te pongan bebida en tu vaso indefinidamente hasta caer redondo, tienes que dejar algo de tu bebida en el vaso, señal de que no quieres más.

8.   Rechazar algo del organizador o el que invita es un gesto de mala educación, porque quiere decir que no es lo suficientemente bueno para ti, así que si no te gusta, DISIMULA.

9.   Al terminar la comida es importante no dejar los palillos cruzados, porque es síntoma de que no te ha gustado la cena.

La cena tuvo varios momentos curiosos, pero me quedo con el MOMENTO en el que Gloria se me acerca al oído y me dice “¿Laura come carne? ¿Por qué Laura no come carne? ¿Le gusta?” y Laura mirándola cómo “¡¡ME ESTÁIS CEBANDO Y NO PARAIS DE PONERME COMIDA!!” y más tarde me vuelve a decir: “A Laura no le gusta, ¿no?”. Yo partiéndome de la risa y Laura pensado “EN FIN”.

Finalmente, decir que la cena nos costó unos 45 yuanes por cabeza (más de 5,5€), un poco más caro que lo habitual, pero teniendo en cuenta lo que comimos (salimos de allí rodando), el ambiente y lo que aprendimos a nivel gastronómico, una cena que valió la pena.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Un chino, dos chinos, tres chinos


Ya hemos cumplido los 2 meses por tierras asiáticas y el tiempo pasa volando. Parece mentira que ya hayan pasado más de 60 días y que del calor asfixiante de la primera semana, hayamos pasado ahora a morir al notar el viento helado en la cara y el frío en las manos. Uno se levanta a las 7 de la mañana y se va a dormir a las 12, y aún siente que al día le faltan más horas. Esta aventura sigue avanzando y me dispongo a contaros todo lo que ha acontecido estas dos últimas semanas:

1.   Una clase de ópera de Pekín: 2ª parte. (Para leer la primera parte de este apartado, id a la entrada anterior de “Diario de Make”). El miércoles pasado tocaba la segunda clase de Ópera de Pekín. Esta vez, armado con mi cámara, fuimos con ganas de reír, distraernos y comprender un poquito más este aspecto tan cultural tan destacado de China (para seros sinceros, esto último nos importaba bien poco, pero bueno, había que decirlo). En términos generales, la clase estuvo bien, pero pasó lo que tenía que pasar: segundas partes nunca fueron buenas. A ver, que estuvo bien, volvimos a hacer aquellos gestos con las manos y nos partirnos de la risa con la señora cuando cantaba, Y VALE SÍ, vimos un video en el que vimos una escena de Ópera que era graciosa, pero perdió el punch o el gancho, o como se diga. Aún así, la mujer un encanto y un rato buenísimo que pasamos después de comer algo.

2.   ¡Tierra trágame! El pasado miércoles, después de la clase de Ópera de Pekín, habíamos quedado con Vera, una de las chinitas con las que hacemos tándem para hacer unas tortillas de patatas. ¡Sí, hacemos tortillas! A lo que voy. Nos comentó que ese día había una fiesta de los alumnos chinos que están aprendiendo español y nos había pedido ayuda para hacer un par de tortillas y además, nos había invitado a asistir diciendo que sería interesante y podríamos conocer a muchos chinos. La idea sonaba bien, pero como siempre, los chinos te dicen un 40% de lo que es en realidad. Una vez terminamos de hacer las tortillas (a Vera le iba a dar algo de la emoción cuando Meri le dio la vuelta a la tortilla o cuando la vio terminada en el plato), las partimos en trocitos y nos dirigimos al edificio donde hacemos clase para ir a dicho evento. Cuando llegamos al aula en cuestión, estaba a REBENTAR de chinos y chinas sentados en un cuadrado con las sillas en forma de U. NO CABÍA NADIE MÁS ALLÍ. Entonces, Meri, Laura y yo nos miramos y pensamos a la vez “Yo ahí, no meto”. Pero ese no iba a ser nuestro día de suerte, porque se nos acercó Vera y nos dijo que entráramos porque resulta QUE NOS ESTABAN ESPERANDO. HOLA BONA TARDAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA?¿¿?¿ Yo, solté el ya clásico “nah, nah nah, ¿ahora me dise tu que tengo que entrar ahí? Nah, nah, nah”. Pero no pudimos hacer nada. ¡La que se nos venía encima! Meri dio unos pasos en la clase, y se empezó a escuchar ruido, pero cuando entramos los tres y nos colocamos en mitad de la clase, de repente se pusieron todos en pie aplaudiendo y gritando AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, haciéndonos fotos sin parar, algunos nos chillaban ¡BRAVO, VIVA, BRAVO, OLE! SURRELISMO en estado puro. Ha sido, sin lugar a dudas, uno de los momentos en los que he pasado más vergüenza de toda mi COCHINA vida. ¡Jesús! Quería que se me tragara la tierra o que alguien me hiciera desaparecer. Me sentía como Justin Bieber en un instituto de niñatas adolescentes con las hormonas alteradas. Entonces, nos hicieron sentar en la primera fila (los que estaban sentados en las sillas se apartaron para dejarnos sentar) y entonces empezó el espectáculo: una chica cantó una balada de una-cantante-que-no-conocíamos (nos partimos en la cara de la muchacha porque aun estábamos alucinando); luego salieron otro dos a cantar La Copa de la Vida de Ricky Martin; después salió un grupo bastante grande de gente a cantar The waving flag de Bisbal; y cuando terminaron estos, unas chicas salieron a la “pista” a bailar una canción que era entre un tipo de salsa (Laura se partió de una de ellas porque se parecía a Támara, la de “no canvie, no canvie, no canvieeee”). Nosotros, cada vez que terminaba una actuación, gritábamos “BRAVOOOOO!! OLEEEEE!!” Ya que dábamos la nota, lo hacíamos bien. A todo esto, Laura tenía a su lado a una china que se había bautizado como Iris, y que le iba dando conversación. Una de las cosas que le dijo fue “Y en España, el clima es más SERCA?” A lo que Laura, extrañada, le respondió: “¿Serca? ¿Qué es eso?” Y ella contestó: “Que no hay agua en el cielo”, a lo que Laura añadió: “¡Ah! SECO”. Y ya cuando pensábamos que todo había terminado, nos viene Vera y nos dice que nos toca a nosotros. Yo, mira que me cae bien y es un cacho pan, pero en aquel momento la hubiera tirado por la ventana. Se suponía que nos ponían a un grupo de unos 10 chinos delante y detrás, había un Power Point con unas palabras y nosotros, haciendo mímica, teníamos que intentar que ellos adivinaran 10 palabras que ponían detrás lo antes posible. Había algunas que eran fáciles, pero otras tenían tela marinera y estaban puestas con mala leche, como por ejemplo ASEARSE, AUSCULTAR, TOMAR EL PULSO, RATÓNOs informo que ganó mi equipo YEEEEEEEEEEEEEEEEEEAH, pero bueno, que el premio era una bolsa de patatas. Sin embargo, después de eso, comimos un poco de tortilla que nos dejaron, porque había volado y nos hicieron unos regalos: una cuerda para saltar a la comba, un jianzi, y un hulahop del tamaño de una rueda de camión. Al final, nos hicimos unas fotos de grupo con unos 30 chinos que quedaban por ahí, y salimos de la clase con un buen sabor de boca, ya que habíamos pasado un muy rato y con la imagen grabada con fuego candente en nuestro cerebro de más de 70 chinos gritando como locos cuando entramos en esa aula. Un momento que difícilmente podré olvidar.

3.   La maldición de los jueves. En la entrada anterior, os comentaba que los jueves a primera hora tenemos clase de Comprensión Auditiva y que la mala suerte se estaba cebando con nuestro profesor: primero le robaron la clase; y luego le dejaron el aula sin sillas, ni mesas ni nada de nada. Viendo el panorama, ya hemos llegado a la conclusión que hay una maldición que sobrevuela los jueves, porque han seguido ocurriendo cosas. La semana pasada, al llegar el profesor, lo primero que hizo, como siempre, fue pasar lista. Empieza a decir nombres y a nadie le sonaban, hasta que de repente dijo: “¿vosotros no sois los de intermedio 3?” ¡HOLA BON DIA POR LA MAÑANA SEÑOR! Por lo visto se había equivocado de lista. Su cara era de ME CAGO EN TODO LO QUE SE MENEA. Así que tuvo que irse a vete-a-saber-tú-donde a buscarla, porque perdimos más de 20 minutos de clase esperando a que volviera. ¿Y qué ha pasado esta semana? Todo iba bien, extrañamente, pero estábamos todos esperando que ocurriera algo. Tardó un poco, pero acabó pasando algo: estábamos escuchando las grabaciones cuando suena “zhi zhi zhi zhi zhi zhi zhi zhi…” y se apaga la grabación. ¡Ale, el disco rayado y nosotros que nos libramos de más de 20 minutos de clase porque el CD no funcionaba! Sin embargo, todo esto, este hombre se lo merece, porque habla con una violencia a los estudiantes que da miedo. Primero te dice que si no entendemos algo que se lo preguntamos, y cuando le decimos que no entendemos se enfada porque no lo sabemos. ACLÁRESE USTED SEÑOR PROFESOR. Cuando no le da por soltar mocos, el más gordo que ha soltado es a uno de los rusos que le dijo: “Lee, (lee la palabra mal), bueno mejor el siguiente, que tu no lees bien”. Y el tío más ancho que largo que se quedó. Veremos lo que acontece el jueves que viene…

4.   Miedo en el ascensor. Este suceso tuvo lugar el viernes pasado entre las 7.40 y las 7.47 de la mañana. Llamé al ascensor para bajar para ir a clase. Era fácil, subirse, apretar el botón número 1, y esperar a llegar abajo. Cuando aterrizó el ascensor en mi planta, estaba medio lleno, pero no hay problema, nos apretamos un poquitín, y avall que fa baixada, que suelo decir yo en catalán. De repente, baja al piso 8, y luego al 7 para que suba más gente. Y de repente, vuelve a subir. Pues bueno, subimos y bajamos entre los pisos 8 y 12, como 5 veces, arriba y abajo. Yo al final, me empecé a asustar, porque llevaba más de 5 minutos metido en ese ascensor y parecía que se había vuelto loco. Ahora que si al 12, luego que si al 9, otra vez al 12, luego al 7, después al 10, bajamos al 8, volvemos al 12, luego al 11… Una locura. Por suerte, no soy claustrofóbico, pero un buen susto que me llevé de buena mañana.

5.   La leyenda de Sant Jordi. El viernes día 26 de octubre, teníamos un examen. No era un examen en papel, sino que era una exposición oral que consistía en preparar una historia conocida o inventarla, para luego representarla delante de la clase. Podíamos vestirnos, maquillarnos, llevar cosas a clase, dar giros a la obra,  都可以 que dirían en chino (TODO VALE). Nuestro grupo éramos Laua, Meri y yo. Nuestra primera idea era hacer La Caperucita Roja porque podíamos encontrar la obra traducida al china con facilidad, era divertido, todo el mundo la conocía y pensando, le habíamos acordado un final “alternativo” para darle más gracia a la historia: queríamos que en vez de que apareciera el cazador para matar el lobo, que caperucita y el lobo se enzarzaran en una pelea de Kunfu y de un golpe seco, el lobo escupiera a la abuela. Pero, MEEEEEEEEEEEEEEEEEEEC. Porque otro grupo ya se lo había dicho a la profesora, así que teníamos que pensar en otro cosa. Haciendo un poco de tormenta de ideas, llegamos a la conclusión de que Sant Jordi podría ser una buena opción, ya que era original, podríamos presentar un aspecto cultural a nuestra clase, y podríamos jugar un poco con la historia. Como punto negativo, no teníamos la historia traducida, así que tuvimos que escribirla nosotros, para después una de las chinitas de tándem nos la corrigiera, para poder aprender las frases sabiendo que, al menos, lo que decimos estaba bien. Así que llegamos el viernes a clase dispuestos a hacer nuestra “super” exposición. Como empezar a contar la historia de inicio, iba a ser difícil para todos porque no tenían ni idea, nuestra primera escena era en el aula, las chicas haciendo de alumnas, y yo de profesor, y yo decía que era 23 de Abril y a partir de ahí contábamos lo de las rosas, los libros, dónde se celebraba y entonces a partir de eso, yo me desplazaba hacia un lado para hacer de Narrador y más tarde de Sant Jordi; y las chicas hacían, cada una, otros dos papeles: Laura de Pueblerina y de Princesa; y Meri de Reina y de Dragón. La cosa iba bastante rodada, la gente se estaba riendo, más o menos veía que se estaban enterando, hasta que llego el climax de la historia. Yo tenía que decir “de repente, la princesa se topó con el dragón” y salir corriendo a ponerme mi “increíble” disfraz de Sant Jordi, mientras Meri, ataviada con un jersey verde con la capucha verde hacía de “Dragón” gritando “te voy a comer, te voy a comer” y Laura con una corona en la cabeza, pedía ayuda, y entonces aparecía yo con UNA TAPA DE SARTEN de escudo, UNA OLLA EN LA CABEZA de casco y UN CUCHILLO de espada y gritaba que “soy Sant Jordi, soy caballero” y nos poníamos a “luchar” y yo le “clavaba” la “espada” y ella se tiraba al suelo gritando “ME HAS MATADOOOOO!” En ese momento, todo el mundo se estaba meando de la risa, algunos aplaudieron y todo, y la situación en el escenario era: Meri (dragón) en el suelo meándose de la risa y sacando del bolsillo de la sudadera una rosa; Laura (princesa) meándose de la risa; yo (Sant Jordi) esperando que Laura hablara porque me iba a dar algo. Al final, seguimos con toda normalidad y terminamos con gran estilo. Un éxito de masas. Al menos somos conscientes de que a la gente le gustó, se rieron con nosotros, y puede que nuestras frases no fueran tan curradas como la de otros grupos, pero lo escribimos nosotros y conseguimos que nuestros compañeros nos entendieran. Con respecto a los otros grupos, había 9 más, de los cuales, mis favoritos fueron el grupo de Takuma, las japonesas y las italianas, que decidieron hacer la Cenicienta, representando que Takuma era la Cenicienta y el príncipe una mujer, momentazo cuando se pusieron a bailar el Oppa Gangnam Style en la escena del baile; luego también me gusto mucho la historia de tres chicas ucranianas; y el grupo de los de la Caperucita Roja. El resto, o no me enteré de que iba, o eran un pelmazo; con lo cual, a la espera de la nota, estamos satisfechos con el trabajo realizado.

6.   No sin mi vodka. Me temo que no hay mucho que contaros sobre nuestros rusos favoritos. Estas dos últimas semanas, no he tenido el gusto de ver escenas de pagafantas ni cabreos de niña pequeña mimada. A lo mejor es que ya me he acostumbrado, que yo soy muy mío y puede ser, pero su característica vida amorosa sigue viento en popa a toda vela. Esperemos que el siguiente capítulo tenga más chicha.

7.   Batalla de puntos. En la residencia tenemos una pequeña tienda donde puedes comprar algo de comida y bebida, cosas de higiene y cosas que en según qué situaciones, te puede sacar de un apuro. Dentro de este lugar, puedes pedir que te den una tarjeta en la que, una vez comprado el producto o productos que quieras, te apuntan la misma cantidad de puntos que el precio de lo que compras, os pongo un ejemplo más visual por si no me he explicado bien: si te compras un yogur de 2 yuanes, en la tarjeta te apuntan 2 puntos. FÁCIL. Pues bien, lo que empezó como una curiosidad y una cosa graciosa, se ha convertido en una batalla campal entre los dúos Judit/Ara y Meri/Laura, hasta el punto de que dices, “la primera que me deje un yuan para comprarme un yogur, se lleva mis puntos” y están ellas ahí para YO, YO, YO, YO. Se les está yendo de las manos. Temo que llegue a correr la sangre. Os tendré informados.

8.   ¿Trabajar? Os informo que el martes que viene tenemos una entrevista de trabajo para hacer unas clases de castellano. Todavía no sabemos nada. Sólo sabemos que el precio es de 70 yuanes la hora (casi 9€), que no está nada mal, pero que puedes encontrar trabajos haciendo lo mismo y cobrando mucho más. Pero bueno, en principio está bien y queda cerca. Yo no me fío NADA de los chinos, y todo el mundo que trabaja o ha trabajado y que le he preguntado, siempre me han dicho que te dicen una cosa y luego es otra y que no te fíes de ellos, pero intentaremos preguntar y ver las condiciones que nos ponen. En principio no tenemos que firmar nada, porque este instituto tiene un convenio con nuestra universidad y les estamos “haciendo un favor”, por decirle de alguna manera, así que si al final aceptamos, es una buena experiencia que te llevas para el currículum y un dinerito que puedes gastar en otras cosas y no de tu bolsillo. A ver si tenemos suerte…

9.   Señora, ¿dónde está el paquete? ¿Os acordáis que hace unos dos meses enviamos un correo certificado para la UAB con unos papeles? Pues bien, a día de hoy todavía no ha llegado. Tenía una “corazonada” (de las de verdad, no las de Madrid 2016) de que iba a pasar algo, y así es. En principio tenía que tardar una semana, así que cada semana que pasaba y no llegaba, se afirmaban mis teorías de que A)nos lo habían perdido, B)la mujer nos timó, diciendo que había enviado el paquete, y no lo hizo y se quedó el dinero para su riqueza personal. A mí, si me das a elegir, me quedó con la B. Así que primero fuimos con una chinita que da clases a Judit y Ari a preguntar, y nos dijo que estaba muy ocupada, pero que apuntaría el código del paquete y que volviéramos al día siguiente para saber dónde estaba. Así que volvimos al día siguiente, esta vez, con las chinitas con las que hacemos tándem. Al llegar, nos dijo que tenía una cosa para nosotros. Lo que yo pensé es, “Mira, tiene el paquete de vuelta y tiene que volver a enviarlo”. MEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEC. Nos da un trozo de papel en el que ponía:

TZERSONAL AUTORIZAD

Yo me miré el papel como QUESIGNIFICAESTAMIERDA. Y la tía, más ancha que larga, nos dice que si queremos saber dónde está nuestro paquete que hablemos con esa “persona” que fue el que firmó conforme el paquete está en España y que llegó el 20 de setiembre. YO NO ME LO PODÍA CREER. ¿Realmente me estaba diciendo esa mala bruja que me pusiera en contacto, nada más ni nada menos, que con TZERSONAL AUTORIZAD? LA MADRE QUE LA TRAJO!!! I don’t trust your fucking llama a tzersonal autorizad. Yo, en ese momento, no me lo podía creer. Lo que me costó hacerles entender a las chintas que lo que ponía en el papel no era NADIE, no era una persona, que podía ser uno de la universidad, mi vecina del quinto o un señor con bigote de Roquetes de Mar. Y entonces, la mujer se puso más chula que un ocho y nos dijo que no podía ser, que le habían dicho eso, y que no tenía ningún dato más. Y yo. VAAAAAAAAAAAMOS A VERRRRRRRR!! Me puse de los nervios. Le empecé a decir que no podía ser, que tenía que haber un nombre, un teléfono o una firma. Pero ella, erre que erre, que no. Las chinas se empezaron a poner duras con ella, pero no hubo manera. Hasta que la tía, con toda su guasa, me dice “el paquete ha llegado, a lo mejor lo que ha pasado es que te lo han perdido en España”. PEEEEEEEEEERDOOOOOOOOOOOONAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. ¿Esa mujer me estaba insinuando que después de cruzar más de 9.000 kilómetros se iba a perder en España cuando tenía un código postal, una ciudad y una dirección clara? VÁYASE USTED A LA MIERDA, SEÑORA, A LA MIERDA. No hubo forma. Así que ahora toca volver a mandar un correo a los de Gestión Académica para volver a preguntarles y si saben quién es TZERSONAL AUTORIZAD, porque AHÍ está clave señores. Os pido vuestra ayuda también, si conocéis o habéis oído hablar de TZERSONAL AUTORIZAD, os ruego que os pongáis en contacto con nosotros y nos facilitéis una forma de rápida de contacto. Muchas gracias por vuestra ayuda.

10.               Los hijos de Mao. Creo que tengo un problema, porque en estas dos semanas, no he visto chinos haciendo cosas raras. Creo que ya estoy tan acostumbrando a sus idas de olla y a las cosas tan raras que hacen, que ya me he vuelto casi inmune. A ver, que están los abuelos que corren de espaldas por la pista de atletismo, los que escupen pollos como piedras, los que se te cuelan a la mínima que te despistas, los locos que nadan en la piscina, los coches siguen circulando por donde les da la real gana, la gente sigue durmiendo en sus puestos de trabajos (porque eso de que los chinos son trabajadores es TODO MENTIRA), los que te saludan sólo por ser extranjero,… No sé, estaré más atento, pero veo cosas que antes veía raras, y ahora las concibo como absolutamente normales diciendo chiiiiinos o Welcome to China.

11.               LISTATOP5 #SOYFAN. Retransmitiendo en directo desde Tianjin, aquí estamos para una nueva semana con las cinco cosas o personas que más se pueden definir como #SOYFAN. ¿Queréis saber quien está en primera posición? No os hago esperar más, ¡Vamos allá!

·        #SOYFAN5. Abriendo la lista esta semana y bajando tres puestos, está la profesora de Ópera de Pekín. Es un encanto, pero tengo que reconocer que su segunda clase, no fue lo divertida que esperaba. Aun así, la tengo gravada en vídeo y cuando tenga ganas de reír, me la pondré para reírme un rato de cómo canta. Dudo mucho que volvamos a vernos en un aula y consecuentemente, salga de la lista la semana que viene, pero queda en este blog y en esta lista plasmada su majaduría. ¡Un placer asistir a su clase, señora!

·        #SOYFAN4. Rozando el pódium y entrando en la lista por primera vez, os presento a la camarera del restaurante Western del 3r piso de la cantina. No es una simple camarera, es LA camarera. Lo digo, porque ya nos saluda, se parte de las paridas que hacemos cuando estamos allí comiendo, además, cuando nos sirve ella, siempre nos lo traen todo bastante rápido, no como otras veces, que siempre a uno de los cinco le tardan 20 minutos en traerle el último plato cuando ya hemos terminado todos. Que muchacha tan maja…

·        #SOYFAN3. Volviendo a la lista y entrando con fuerza, viene el catalán de Judit y Ari. Es una cosa digna de estudio. Dejando de lado lo que les pasa en su día a día (una rompiendo corazones y contestando en catalán a los profesores en chino y la otra comprando medio Decathlon y recibiendo declaraciones de amor de un chino) tengo que decir que me hace especial gracia algunas de sus expresiones. Por el momento el ¡Que cardes! Y el e bo e, los tengo bastante interiorizados, como también la expresión gramatical poc que + (verb que es vulgui uitlitzar) para decir que nada de nada, por ejemplo, poc que m’entero del que diu, poc que sap el que diu. Y ya esta semana, he aprendido otras expresiones como vigorrat/vigorrada, que significa “con muchos colores y llamativo” y luego la palabra estrella es la de ESTROMPASSAR que resulta que significa pasar por encima de algo, “vigila, estrompasssa aquesta merda”. ¡Bienvenidas de nuevo chicas! (si queréis llegar al número uno, el precio son 200 yuanes).

·        #SOYFAN2. Subiendo un puesto, está la señora Caballina, nuestra profesora de Gramática. Está aquí, básicamente por ponernos un examen tremendamente fácil. Consistía, grosso modo, en los mismo ejercicios que habíamos hecho de deberes, y por si ya no fuera más fácil, nos dijo lo que SALÍA y lo que NO. Y ya para colmo y remate, nos ENSEÑÓ el examen. Total, que me hice una buena lista de todo, se lo enseñé a las chinitas y os puedo confirmar que mi nota ha sido de 99,5 sobre 100. NADA MAL, ¿NO? Soy tan feliz, todo es taaaaaaaaaaan perfectooooooooo. Poca broma, que como esta asignatura la convalido por la única asignatura que me queda en la carrera, el 9 y pico que me va a quedar en el expediente va a ser P-R-E-C-I-O-S-O.

·        #SOYFAN1. ¿Y quién lidera la lista esta semana? Pues, nada más ni nada menos, que Takuma otra vez. Este chico siempre te sale por donde menos te lo esperas. Primero, ha sacado un 100 en el examen casi sin estudiar, y sigue haciendo que te rías en clase con las paridas que hace; Segundo, se ha vestido de Cenicienta y se ha puesto a bailar una danza rara en mitad de la exposición con todo su morro; Tercero, se dedica a gastar bromas a todo el mundo; y Cuarto, le queremos como delegado pero tenemos a una usurpadora en el puesto que esperemos que dimita en breve. Y esto es todo en una nueva entrega de ListaTop5 #SOYFAN. Veremos cómo queda la lista en semanas venideras. Un saludo y que sepáis que #SOYFAN de todos los que me leéis. ¡Hasta la semana que viene!

 

Y esto es todo por el momento en villa Tianjin. Espero que hayáis disfrutado de la entrada y que vaya todo bien por allá. Si no muero congelado por el frío (hay predicción de nieve para la semana que viene), intentaré escribir un poco más seguido.

 

Y por cierto, que sepáis que no me dais envidia alguna porque os estéis cebando como cerdos comiendo panellets, castañas, jamón y todas esas cosas tan sumamente ricas que yo no puedo comprar aquí. No os deseo ningún mal, pero tened cuidado al cruzar la calle, los autobuses abundan hoy en día por las ciudades.

 

¡Un saludo muy fuerte!

 

马克儿

 

domingo, 21 de octubre de 2012

Yo no quiero tenedor, yo quiero palillos


Y tras la vuelta de Pekín, volvamos a Tianjin que viene cogida de la mano con la monótona rutina. Sin embargo, este país no tiene nada de aburrido y es una aventura constante. Vamos que nos vamos que hay mucha tela que cortar…

1.   Reiniciando sesión. Tras la vuelta de Pekín, tuvimos que reincorporarnos a las asignaturas y al ritmo de las clases de inmediato. Sin pausa y sin mucho tiempo para descansar, nos levantamos el lunes a las 7 de la mañana para ir a clase. Tuvimos un poco de suerte por eso, porque la Caballina (la profesora de Gramática), no iba a venir en toda la semana y eso significaba que de lunes a jueves plegábamos de clases a las 9.30 (¡yuhuuu! Como mola levantarse a las 7 para terminar las clases a las 9.30) En fin, estuvo bien para estar más relajados y no tener tanta cantidad de clases. El trato era recuperarlas esta semana, pero por lo visto no hay aulas suficientes (estamos en un edificio con unos 14 pisos así que I don’t trust your fucking no hay aulas suficientes), tampoco voy a ponerme triste por no tener que recuperarlas, pero las clases con esta mujer son tan entretenidas que, a veces, se te pasan volando. El resto de clases por el momento bien; el profesor de Comprensión Auditiva se ha propuesto terminar el libro antes de noviembre (porque va a tema o tema y medio por clase) y los otros dos, veo que voy entendiendo lo que dicen y si veo la ocasión intento participar. Desde mi punto de vista, toda cosa que diga, por chorra e inútil que sea, es bueno para aprender. ¡Hay que soltarse! El viernes que viene tenemos una exposición oral que sirve de examen, pero no me preocupa mucho en exceso los exámenes, porque aquí parece que no le dan mucha importancia, como que valoran más que vayas a clase, estés atento (o lo disimules muy bien), hagas los deberes y vean que te esfuerzas. No sé, método chino supongo.

2.   Club Natación Tianjin. Os informo que oficialmente ya tengo el carné del gimnasio del campus de la universidad y que ya puedo ir a nadar cuando quiera. YEEEEEEEEEEAH BABY!! Bueno, cuando quiera no, porque a partir de las 6 hay cursillos para los niños, y luego a según qué hora no se puede ir a nadar porque están haciendo Educación Física y está ocupada. Ahora tengo que intentar buscar el horario más adecuado para ir, es decir:

·        que no haya mucha gente

·        que tenga ganas

·        que se pueda nadar sin tener un corte de digestión.

Después de hacer todo los trámites para que nos dieran el carné, de caminito al vestidor y ¡a la aventura! Para los que os pica la curiosidad: la piscina es de 25 metros, pero es más ancha de lo normal, porque caben 2 personas por carril perfectamente. Hay 4 carriles “normales” y 2 carriles con menos profundidad separados con unas barras para los “novatos”. Ari y yo saltamos al agua y ¡VENGA! a nadar. La sensación que tuve al notar mi cuerpo en el agua fue relajante y excitante a la vez: necesitaba un poco de agua con cloro en mi vida. Nuestra rutina de metros desde el primer día siempre es la misma:

·        unos 200 metros de calentamiento

·        3 bloques de 2 series de 200 metros y 1 de 400 metros (ESTAMOS LOCOOOOOOOOOOOOOOOS). Para aquellos que dominais el tema, no os asustéis, las series de 200 las hago cada 3 minutos y las de 400 cada 6, así que necesito ponerme las pilas porque no tiro y si me pongo a tirar rápido acabo con un purazo de la parra. Así que poquito a poco. Espero llegar a final de semestre haciendo tiempos más decentes.

·        al final de este bloque de metros, un poco de piernas

·        unos cuantos saltos

·        un par de sprints

Y al terminar, ale, a la ducha, que por cierto, es 50 veces mejor que la de nuestra habitación: más grande, se regule mejor la temperatura y sale el agua a presión. ¡15 minutos bajo la ducha cada vez que voy! Con respecto a los chinos en la piscina, os puedo asegurar sin miedo a equivocarme que nadan, POR DONDE SE LES ANTOJA, es decir, que nadan igual que conducen (es decir, se cambian de carril cuando quieren, van por el medio del carril, se paran a media piscina, se chocan contigo y ni te piden perdón…) además de nadar COMO EL **** CULO. Sólo hay un chino regordete que se tira al agua, se te pone al lado y empieza a picarse contigo, pero mucho ruido y pocas nueces, porque no nos sigue el ritmo ni a la de tres; y los demás que he visto hacen lo que pueden para no ahogarse. También es digno de mención los bañadores de las chicas: son de topos, de colores horribles  y con volantes. Unos estilismos acuáticos que no son nada recomendables ni para la vista ni para nadar. Os seguiré informando sobre mis andaduras por la piscina, que me da la nariz que van a ser unas cuantas.

3.   Una clase de ópera de Pekín. El pasado miércoles día 10, empezaban unas clases de hora y media gratuitas que te ofrece la universidad sobre aspectos interesantes de la cultura china. La primera era sobre la ópera de Pekín. Si nunca la habéis visto u oído, os recomiendo que le echéis un vistazo a algunos vídeos en Youtube. Son risa asegurada. Al principio estábamos un poco reacios a acudir, porque no sabíamos si iba a ser interesante, pero luego Meri dijo algo de que si ponían un vídeo podría ser bastante divertido, así que nos decidimos a ir. Cuando llegamos al aula, había una mujer mayor explicando los personajes principales, cómo eran, sus vestidos… ¡UN COÑAZO, VAMOS! Me estaba arrepintiendo de haber ido, porque era un tema tedioso y no entendía la mitad de las palabras. Pero poco me duró eso, porque de repente, se puso a CANTAR, y eso provocó que yo estallara a reír y tuviera que esconder mi cara entre la espalda de la de delante, porque no podía parar de reír. Y luego ya era constante, yo cada vez más rojo, casi llorando, ella cantando y toda la clase JAJAJAJAJAJAJA. Y ya luego la cosa se animó: escribió unos versos en chino en la pizarra y nos dijo que nos tocaba a nosotros. Sí, nos hizo CANTAR a nosotros dando gritos y entonando. Yo estaba demasiado ocupado escondiendo mi cara debajo de la mesa para que la profesora no me viera partiéndome de risa, pero el resto se puso a cantar. Después, nos hizo levantar (yo ya en este punto me estaba meando encima) y nos enseñó algunos movimientos con las manos, cómo colocar los dedos y nos hizo movernos un poco. Un partimiento exagerado. Sin embargo, el colmo de los colmos fue cuando sacó unas varas y nos iba pidiendo a los que quisiéramos que bailáramos siguiendo unos pasos que te daba ella. Por si lo dudabais, POR SUPUESTO QUE SALÍ. Yo me meaba por dentro, mientras aquella señora me enseñaba los pasos con aquella vara. Al final, tenía que tener el brazo derecho estirado con la vara, el brazo izquierdo doblado a la altura del pecho, los pies medio en cruz, mirar hacia adelante y decir:

QIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING!

Por los clavos de Cristo, qué risa. Poco a poco fuimos saliendo algunos, hasta que llegamos a la hora y media de clase, y dio por terminada la masterclass. La siguiente es el miércoles día 24 que versará sobre gesticulación y expresión corporal. No cabe decir que asistiremos. Esta vez no se me va a olvidar la cámara, que fue un error garrafal olvidársela.

4.   El misterio del robo del aula. El jueves nos levantamos unos cinco minutos antes, porque teníamos clase con el 明白老师, el señor de Comprensión Auditiva, y si llegas tarde ni que sea 1 minuto, allá que está él para tirarte el puñal. Lo mismo pasa con la asistencia, si te hace leer y has faltado, al decir tu nombre te dice, “Fulanito, ¡lee! Ah, por cierto, has faltado a 4 clases”. PAAAAAAAAAAAAM. Pues bien, me resultó raro que al llegar a menos cinco, el profesor estuviera sentando en una silla al final del pasillo, y que hubiera compañeros de clase esperando. Al mirar por el cristal de la puerta, vi que había gente dando clase. ¡RARO! Empezó a llegar gente, y allí que nos quedamos todos, esperando a que alguien nos dijera qué estaba pasando y que el profesor buscara una solución al problema. Pero no, él se quedó sentado. Entonces, una chica japonesa quiso hacer la buena voluntad del mes, y se fue a buscar algún conserje para que nos encontrara una clase (¡muchas gracias chica por buscar un sitio para hacer clase!). Al cabo de unos 10 minutos volvió y fui a decirle al profesor que habían encontrado una clase. ¿Cuál fue su reacción al enterarse de que le habían hecho el trabajo? Se puso echo una furia, echando pestes por la boca, COMO UN BASILISCO, gritando, diciendo que esa era su clase y que los que se tenían que ir eran ellos, blah, blah, blah. La pobre japonesa dio media vuelta y rompió a llorar. Nosotros pensábamos que era porque le había dicho algo malo, pero en realidad solo se puso a llorar porque le había gritado cerca. Más blanda que el tofu. Luego se puso a hablar Takuma con él, porque nuestra delegada se limpió las manos sobre el tema y se fue a tomar café (esta chica como un político español, se va a rascarse la barriga, mientras los problemas los intentan arreglar los demás). Como no sabíamos nada, nos fuimos para la cafetería en la 7ª planta a esperar “noticias”. Cuando ya eran las 9 y sólo quedaba media hora de clase, nos dijeron que fuéramos a la 10ª planta (a la clase que había encontrado la chica japonesa). Al sentarnos todos, el profesor nos pidió perdón por su comportamiento y dijo que estas cosas pasan aquí y que no se lo tengamos en cuenta. I don’t trust your fucking 对不起. Al terminar los 20 minutos de clase, que básicamente se los pasó poniendo verde a los rusos porque pronunciaban como el culo, nos dijo que los jueves esa sería nuestra clase y que los viernes sería la misma de siempre. Así que llegamos al jueves de esta semana, que supuestamente teníamos que ir a la clase del 10ª piso, y nos volvimos a encontrar al profesor fuera del aula y a gente esperando. Y al mirar dentro del aula vimos el percal O_____O. No había nada, pero NADA: ni mesas, ni sillas, ni ordenadores, ni auriculares. Sólo una triste silla y la pizarra. En ese momento, mi cabeza pensó: “A este hombre lo quieren echar a la calle y le están mandando indirectas para que se vaya”. La verdad es que en clase es un cabrón, pero al verle la cara aquella mañana de jueves, daba auténtica pena, penita, pena. Y de nuevo, vino un conserje (que trabajan menos que Carpanta) y al ver la clase, se quedó del palo “Ui, que ha pasado aquí”. I don’t trust your fucking qué ha pasado aquí. ¡Confiesa! Esta vez, se me acerca la delegada (que es rusa por cierto) y me dice:

·  ¿Por qué no hay nada en la clase?

·  No lo sé, hemos llegado y está así.

·  ¿Y el profesor dónde está?

·  Allí, al final del pasillo. Creo que como delegada tendrías que ir a hablar con él.

·  Tienes rezón, debería.

Sí, chica. DEBERÍAS. Ser delegada no sólo consiste en organizar comidas, cenas y poner papelitos en la clase. Al final, la historia terminó cuando tuvimos que ir a la 12ª planta, en una clase donde había un agujero en el techo del tamaño de una pantalla planta, por el que goteaba agua y se veían algunos cables eléctricos colgando (todo muy hardcore). Lo pasamos en grande. El viernes el profesor nos dijo que a partir de ahora, nuestra aula los jueves es la 812. Tengo ganas de que llegue el jueves, sólo para ver si está el mobiliario.

5.   Comiendo con los de clase, 2ª parte. El jueves pasado, justo después del primer día que tuvimos que hacer los cambios de clase, nuestra delegada organizó una comida. Viendo que la primera había sido un desastre, porque comimos todos separados y cada uno se fue por su lado, yo no tenía muchas expectativas, pero le dimos una oportunidad; al fin y al cabo, también teníamos que comer. La cosa empezó con el pie izquierdo, porque la hora de encuentro era a las ***** 11 de la mañana (HOLA BON DIA??? VAMOS A DESAYUNAR O QUÉ??) para ir al restaurante chino del 3r piso con tiempo, porque éramos demasiados y si no íbamos muy pronto, no habría mesa libre (tened en cuenta que aquí se come sobre las 12 o así). Somos unos 26, por lo que era misión imposible que cupiéramos todos en una sola mesa, así que nos repartimos en 3. En la nuestra, éramos Takuma, la delegada (Irina), Meri, Laura, Fiamma, Federica, Mako (una chica japonesa majísima) y el menda. Takuma se encargó de pedir los mismos platos para todos, y fuimos hablando y conociendo un poco más a los que teníamos en la mesa. El experimento salió bastante bien esta vez, porque luego vinieron un par de chicas rusas más de otras mesas y se respiraba buen ambiente. Nuestra clase se divide en un 75% entre rusos y ucranianos, y el resto somos 5 españoles, 2 italianas, 1 rumano, 2 belgas, 4 japoneses y 2 coreanos. Al final, nos llevaremos bien y todo…

6.   Felicidades George. El sábado pasado, recibimos una invitación de fiesta de cumpleaños de George, un chico que es de ascendencia china, pero que nació (si no me equivoco) en Canadá pero que está aquí trabajando como profesor. Como su cumpleaños era el lunes, decidió hacer una fiesta en su piso para celebrarlo. Cuando nos invitó nos dijo que habría comida y bebida gratis. El edificio de los profesores está a poco tiempo de nuestra residencia, así que era bastante conveniente al no tener que desplazarnos ni tener que coger taxis. La fiesta estuvo genial: gente de muchos países diferentes por todos lados, conocí a gente nueva de mi edificio además de profesores o gente que trabajaban por Tianjin, también había música, cerveza, pastel… Me entró un poco la nostalgia porque inminentemente me recordaba a las house parties de mi época Erasmus, que son las que más recuerdas cuando haces memoria. Un precioso detalle por su parte que fuera tan hospitalario y abriera las puertas de su casa a todo el mundo.

7.   Season change. Ha empezado a hacer frío. Así, de repente. Un día podías ir con camiseta corta, pasando hasta calor, al día siguiente se puso a llover, y a partir de ese maldito día lluvioso, las temperaturas han caído varios grados y ya empieza a soplar un viento helado como la madre que lo parió, y se ha congelado un poquito el ambiente. Viendo que ya empezaba a hacer rasca, les preguntamos a las chinitas de tándem si hacía mucho frío, a lo que nos contestaron, “bueno la temperatura más baja a la que llegamos es a -20”. PEEEEEEEEEEEEEEEEEEERDOOOOOOOOOOOOOOOOONAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA. (De fondo más de uno estará pensando, NO HABERTE IDO ¬¬). Y lo confirmamos el sábado pasado, cuando Martín, un chico vasco que es profesor de español en nuestra universidad, nos dijo “No es por meteros miedo, pero en invierno VAIS A FLIPAR” GRACIAS POR LOS ÁNIMOS, MARTÍN. Con lo bien que se vive al lado de la costa, que se pueden contar con los dedos de la mano los días que llegamos a bajo cero…. Teniendo en cuenta esta sabiduría, hemos decidido empezar a localizar tiendas y supermercados donde vendan ropa de invierno: gorros, guantes, bufandas, chaquetas, sudaderas, polares, camisetas interiores, forros, calcetines gordos, botas… El sábado pasado hasta nos acercamos a un Decathlon que hay en un centro comercial para cotillear y vimos con asombro que había bastantes cosas mucho más baratas que en España. Yo me compré dos polares Quechua por 58 yuanes (7,25€), que me van a hacer falta; y vi una chaqueta de invierno/ski, gorros con piel por dentro con orejeras, guantes, polares, sudaderas… Una visita interesante. Este sábado, ya no he podido más y he ido al centro a comprarme una bufanda de cuadros por 15 yuanes (menos de 2€) a la espera de comprarme una más de invierno que me convenza, y un gorro de lana negro muy calentito, que regateando un poco lo hemos sacado por 30 yuanes (poco más de 3,5€). Lo siguiente son los guantes, pero a eso, puedo esperarme un poco más.

8.   El Jianzi (毽子) Desde que llegué a China, me he estado fijando que los chinos juegan a una cosa que consiste en darle patadas y hacerse pases con un objeto con una base y con plumas por encima. En España se conoce como INDIACA, pero en vez de usar la mano, aquí se usa el pie. Cuando estábamos en el Decathlon vimos, y compramos un par para probarlos. Empezamos a jugar el lunes y vimos que era muchísimo más complicado de lo que parece a simple vista: o la tiras a la otra punta, o no controlas la dirección o se te viene encima y no sabes cómo controlarla. Con el paso de los días, reconozco que hemos ido mejorando y ya más o menos sabemos cómo tirarlo, aunque aún nos queda mucho camino por recorrer. Como anécdotas curiosas, tenemos que contar que ya hemos tenido que comprar otras, porque cuando se usa mucho, se destroza, se le salen las plumas y no vuela; las caras de los chinos que se parten viendo como unos laowais juegan al jianzi (yo también me reiría, así que ADELANTE), las motivadas que nos pegamos cuando le damos una patada, gritando cosas como WUKELAAAAAAAAAAAAAAAAAN, OSTIA SANTAAAAAA o YIIIIIIIIIIIIIIIIII; y las agujetas que pillamos al día siguiente en las piernas, que parece que no, pero pasarte casi 2 horas pateando esa cosa, al final cansa. Nosotros hacemos la coña y decimos que no estamos jugando que “nos estamos integrando” y que esto “son créditos de libre elección”. Un ejemplo de que cada día que pasa, estamos peor de la chaveta.

9.   No sin mi vodka. En el episodio de hoy tengo que contaros que la SIESA se ha teñido el pelo. Sí, ara ya no es rubia, es CASTAÑA. Hasta aquí todo normal. El problema es que vino a MI cuarto de baño a ponerse el tinte y a secarse el pelo. ¡Chica, vete a tu **** cuarto de baño que para eso tienes uno! Aparte de eso, todo sigue como siempre, ella colándose para subir en el ascensor, y él jodiéndose subiendo por las escaleras 9 pisos para llegar a clase. Por ejemplo, este semana más de un día estaba corrigiéndole la pronunciación a gritos, y ayer estaba copiando caracteres chinos para practicar, y esta mañana ella ha entrado en la habitación para comprobar que los había escrito, y de repente, se ha puesto a meterle bronca porque los había escrito mal (como va la cosa, ¿TAMBIÉN ERES SU PROFESORA?). Yo no entiendo muy bien su relación. He llegado a la conclusión de que en Rusia la cosa va así. Lo que más me sorprende es que no estén juntos en una sola habitación, porque el otro día me enteré por una chica belga, que si tú quieres compartir habitación con tu pareja, no hay ningún problema. Así que una de dos: o ella no lo sabe, o sí lo sabe y no quiere compartir habitación con él. Quiero pensar que es por lo primero, pero si lo sabe y están separados, ya entonces sí que yo ya no entiendo nada de nada. Seguid atentos al siguiente capítulo.

10.              Los hijos de Mao. Vamos con los más destacados de estas dos semanas:

·        El abuelo maquinero. De camino al edificio donde están nuestras aulas, tenemos que pasar alrededor de la pista de atletismo. Antes de las 8 de la mañana, ya hay bastante gente haciendo ejercicio, sobre todo en la parte de las máquinas. El otro día, vimos a un señor mayor, haciendo como un baile con to su salero, estirando los brazos del pecho hacia fuera, mientras galopaba con los pies. Meri y yo partiéndonos de risa y flipando nada más levantarnos.

·        ¡Grítame un poco más flojo! El sábado, después de marcharnos de casa de George a eso de la 1 o así, decidimos ir a una discoteca a rematar la noche. Fuimos a Scarlet y allí se me acercó un chino para preguntarme por Ari, a la que ya hemos apodado La Reina de Corazones, por la cantidad de pretendientes que la han salido ya. Yo le dije que no tenía ninguna opción con ella, y de repente, se me puso a hacerme preguntas. ¿Parece normal no? Pues NO, porque me CHILLABA. Se me colocaba justo al lado de mi oreja y me hablaba en chino a gritos: “Y TUUUUUUUUU, ¿DOOOOOOOOONDEEEEEEEEEE ESTUUUUUUUUUUDIAAAAAAAAAAAAAASSS?” Yo, me cagaba en la ramera que lo parió, le decía que no gritara, se reía, y le contestaba. Y seguía: “AAAAAAAAAHHHHHH, LA CONOZCOOOOOOOOOOO” Sordo de nuevo. Así que empecé a ignorarle. Me volví, esperando que se fuera, pero nada. El tío me empezó a contar que su nivel de chino era bajo, que estudiaba esto, que no se qué. TODO A GRITO PELADO. Y yo ni le contestaba. Al final, opté por marcharme al baño, cuando me contaba algo de la música. Al volver, ya no estaba por allí, así que respiré aliviado, y seguí a mi rollo. Pero a los dos minutos, noté una mano en mi hombro. Mi cara era de NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO O_______________O. Me volví, y allí estaba, sonriendo. Y de nuevo “¿QUIERES BEBER ALGOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO?” A gritos. Yo ya estaba de los nervios, así que me puse serio y le dije: “¿Y tus amigos?” Me señaló “allí” y acto seguido, señalé el mismo sitio y dije “ale, ale, ve”. Y él “Si te tomas un chupito conmigo, me voy” y yo “NO QUIERO BEBER” le grité para vengarme un poco. Al final, Laura me tuvo que rescatar y el maldito chino, se piró. Cuando salí de la discoteca, aún me pitaba el tímpano de la oreja por la que él me había estado gritando.

·        Las recepcionistas de la piscina. En la piscina hay dos recepcionistas: la primera, es una muy maja que siempre que nos ve nos dice “Hola” en castellano, nos pregunta si conocemos a Martin y siempre se está riendo; y la segunda, es otra un poquito más saboría, que el otro día me rebautizó como 马克儿 (Maker). Para aquellos que no sepáis chino, este último carácter se utiliza, sobre todo, de forma oral en la zona de Pekín. En la mayoría de casos, no significa nada. Es como los andaluces, que se comen letras. Así que más de uno, ahora me llama马克儿. Cosas de los chinos…

·        El socorrista de la pelota. Esto ya os lo conté. Este tipo, fue decirle que jugaba a waterpolo, y me dio una pelota para que la tirara a media piscina y luego se la devolviera. El complejo de foca del zoo que sentí durante 10 minutos fue terrible. Menos mal que se quedó en eso, porque por un momento pensé que iba a llamar a más para que hiciera otras cosas, y eso ya se iba a convertir en un espectáculo bochornoso.

·        El concepto de amistad. Me gustaría saber cuál es la definición de “amistad” en el diccionario de chino. Lo digo porque esta gente no sabe distinguir “amigo” de “conocido” de “acosador”. El otro día, después de terminar nuestra clase de tándem, estaba esperando a las chicas para ir a cenar, cuando se me acerca un chino y se me pone a hacerme preguntas. Todo iba bien hasta que me pregunta “¿tienes muchos amigos chinos?” a lo que yo le respondí que “no muchos, ¿por?”, y su respuesta fue “porque ahora que hemos hablado un poco, podemos ser amigos si quieres”. A ver, déjame que me lo piense…. Mmmmmmmmmmmmmmmm…. NOOOOOOOOOOOOOOOO.

·        Una enquesta. Este viernes, bajé al lobby para escribir un poco y para salir un poco de la habitación, y me encontré con Judit y Ari rodeadas de chinas. De repente dice Judit, “él no la ha hecho”. Y entonces me enteré: unas chinas iban haciendo unas encuestas para los estudiantes de intercambio sobre las asignaturas y el chino en general. Quise matar a Judit, pero al final, fue hasta divertido. Pude practicar un poco mi chino, y las chicas fueron bastante majas. Al final todo terminó como siempre: intercambiando números de móvil por si teníamos dudas con el chino.

·        Una boda por todo lo alto. Este sábado, celebraban un banquete de boda en nuestra residencia. No es la primera que han hecho, pero esta fue espectacular. Ya el viernes por la noche, pusieron en una pared, fotos de la pareja por diferentes lugares de la ciudad, un libro donde se podían escribir dedicatorias (Carolina les dejó una dedicatoria preciosa en castellano) y luego colocaron una ENORME (cuando digo eso, es porque era realmente grande) fotografía de los dos en la entrada en plan amor (PUKE RAINBOWS). El sábado, nos sentamos en las escaleras para ver cómo llegaban. Habían colocado la traca de petardos con forma de 2 corazones atravesados con una flecha (PUKE RAINBOWS) y cuando se acercaron con los coches rojos, encendieron la traca, que fue tan bestia que tuvimos que echarnos para atrás, porque saltaban los trozos de los cartuchos. No os voy a engañar, los dos eran GREMLINS, pero bueno, que fue bastante bonito.

·        Mirada furtiva. Volviendo de ver los petardos de la boda, nos montamos en el ascensor para ir a la habitación. Allí, se subió una china con nosotros, que empezó a partirse cuando me puse a hablar. Cuando se bajaron las chicas, me di cuenta de que no me quitaba el ojo de encima. Era una mirada muuuuuuuuuu rara. Casi ni pestañeaba. Por suerte, yo iba al piso de arriba y no pasé mucho más tiempo allí, porque ya cuando se abrieron las puertas y levantó las cejas, ya pensé que estaba rematadamente loca.

·        ¡A por la Green Card! Un chino que conoció Judit en Inglaterra le dijo que las chinas no iban a la universidad a estudiar, iban a buscar un marido. Otro rumor que he oído yo, es que a las chinas les gustan más los occidentales porque les dan más libertad que los chinos, y también porque ellas creen que son más maleables. ¿Por qué digo esto? Básicamente porque aquí hay un americano que está saliendo con una china, y se ve a las mil leguas, que ahí ni hay amor ni hay nada. Hay algunos que simplemente buscan una novia china para practicar. Desde mi punto de vista, no hace falta llegar a esos extremos. ¡Ni ganas vamos!     

·        El número 4. Por si no lo sabéis, los chinos tienen una especie de obsesión con el número 4, básicamente porque se pronuncia igual que el carácter de muerte ( = si = muerte/ = si = cuatro). Por este motivo, el número cuarto está asociado a la mala suerte. Os cuento esto, porque en mi residencia, por ejemplo, no hay habitaciones terminadas en 4. El orden es el siguiente: 902/906/908/910/912/916… Una cosa más que quería que supierais.

11.              Lista #SOYFAN. Vamos con las 5 cosas o personas más destacadas de estas 2 semanas. Todo con las que me río, con lo que aprendo y con lo que me divierto. Esta semana la cosa está así:

·        #SOYFAN5. Abriendo la lista esta semana, nos encontramos con Todd, un muchacho americano de ascendencia china. Es el que me invitó hace unas semanas a jugar al frisby. Este hombre ha entablado mucha amistad con Ari y Judit, pero siempre que te ve, te pregunta cosas e incluso puedes practicar un poquitín de chino con él, que lo habla tremendamente bien. El motivo principal por el que está aquí, es porque es un TROZO DE PAN. No tiene maldad alguna. Ayer se vino a comer con nosotros, y toda la comida haciendo bromas y majísimo con todo el mundo. Bienvenido a la lista.

·        #SOYFAN4. Entrando también en la lista, no puedo no incluir en esta lista las sopas y los fideos del restaurante coreano de la 2ª planta de la cantina. Son una maravilla para el paladar. Por 1€ más o menos, tienes un plato caliente que ahora entra bien, pero que cuando llegue el invierno, será GLORIA BENDITA. Lo hemos descubierto esta semana, pero estoy seguro que va a ser uno de mis lugares favoritos.

·        #SOYFAN3. Bajando 2 esta semana y perdiendo el liderato, está la profesora de Gramática. Siempre hace méritos para entrar en la lista, como por ejemplo, decirnos que si hacemos los deberes, vamos a clase y ve que nos esforzamos estamos aprobados, que el examen es orientativo; también por hacer frases constantemente sobre la parejita de clase; por perder 5 minutos de clase preguntando uno a uno cómo es nuestra pareja ideal. Para mí, su comentario estrella fue cuando preguntó: “¿Quién es el delegado?”, levantó la mano la mano Irina, y dijo ella, “¿Tú eres la delegada?” “Sí” “¿EN SERIOOOO?” Claro que sí, señora. ¡Takuma delegado!

·        #SOYFAN2. Entrando directamente a la lista, se encuentra la profesora de la clase de ópera de Pekín. Aquella clase fue un deleite para mí y creo que reí tanto que gané unos 2 años más de vida. ¡Por el manto de la virgen! Qué forma de reír… La semana que viene volveremos a vernos las caras, ¿Subirá hasta el número uno?

·        #SOYFAN1. Y en el número uno, después de quedarse a las puertas desde que empezamos la lista, sí señoras y señores, en el primer puesto de la lista tenemos a Takuma, nuestro compañero de clase, segundo delegado y pretendiente de Ari (ella dice que no, pero hacen una pareja estupenda). Esta semana se nos ha empezado a sentar en nuestra mesa, ha venido a comer varios días con nosotros, ha jugado al jianzi también y además podemos practicar chino con él, así que merecidísimo number one. Como anécdotas, por ejemplo, el otro día casi me da un ataque de risa, porque tenía que leer un texto con Fiamma, pero no se sabían muchos caracteres, así que tuve que hacer de profe y decirles como se pronunciaban, o cuando le dijo a la profesora que mis deberes eran los suyos, y yo me equivoqué y en vez de decir “no, no, son los míos”, dije “no, no, son los nuestros”. La profesora flipando y todo el mundo partiéndose, hasta que me di cuenta que estaba diciendo “nuestros” en vez de “míos”. Merecidísimo primer puesto, y parece que va a ser difícil quitárselo. Veremos qué pasa la semana que viene. ¡No os lo perdáis!

 

Perdonad la longitud de la entrada, pero entre una cosa y otra, no he podido escribir y me pasan tantas cosas, que provoca que estas entradas sean tan kilométricas. Espero que la disfrutéis y comentéis mucho también.

 

¡Un abrazo muy fuerte!

 

马克儿