sábado, 19 de enero de 2013

哈尔滨 - Harbin (I)


Poco sabía de la ciudad de HARBIN cuando acepté ir a pasar unos días para visitarla una vez terminadas las clases y zanjado el semestre. Os hago una pequeña introducción made in Wikipedia para que más o menos os situéis en el mapa y tengáis un conocimiento más amplio sobre esta ciudad.

Harbin (哈尔滨), literalmente de una palabra Manchú “lugar para secar redes de pesca”, es la capital y la ciudad más grande de la Provincia de Heilongjiang (黑龙江) al noreste de China, además de ser la décima ciudad más poblada de China, lo cual representa un total de 10 millones de habitantes. Es archiconocida por su gélido invierno, de ahí que se la llame la “Ciudad del Hielo” (冰城). Como apunte final, en 2010 la UNESCO declaró Harbin la “Ciudad de la Música”.

La aventura tenía comienzo la noche del 6 de enero de 2013, la noche de reyes en España, cuando nos íbamos a trasladar en tren desde Tianjin hasta Pekín para coger otro tren hasta Harbin, así que dormíamos en el tren, y ya nos despertábamos en Harbin sobre las 7 de la mañana para aprovechar el día entero; y el viaje terminaba la noche del 8 de enero, cuando volvíamos a coger el mismo tren de vuelta a Pekín, ya el 9 de enero, hacia las 7 de la mañana, para volver, de nuevo al punto de partida, Tianjin. Eran pocos días, pero teniendo en cuenta el frío y lo que había que visitar, era más que suficiente

En el viaje íbamos a ser 8 personas: 4 japoneses, entre los que se incluían Takuma y su amigo Wataru (me costó que me lo repitieran 23 veces para acordarme, y aún así, no sé si es Wataro o Wataru) y dos japonesas que se llaman Luna y Marina; 2 italianas (Fiamma y Caterina, las recordaréis porque también fuimos juntos a Pekín), Ari y yo.

A eso de las 5 y media de la tarde partimos hacia la estación de tren con la maleta llena de ropa de abrigo, algo de comida y con muchas ganas de pasarlo bien y descubrir otro rincón de este enorme país.

Primero, el autobús, luego a comprar los billetes de tren, después coger el tren hasta Pekín y desde Pekín, coger el metro hacia otra estación que había a varias paradas, pasar el control de billetes y maletas y montarnos en el tren que nos iba a llevar hasta Harbin. El trayecto iba a ser de unas 10 horas, salíamos a las 21:00 y llegábamos a las 07:00. El compartimiento del tren no era muy grande, pero era confortable, así que cumplía su función; lo compartimos Caterina, Fiamma, Ari y yo. Takuma y Wataru compartían otro con dos chinos porque las otras dos japonesas venían en avión porque era un poco más barato, pero el palo que se llevaron al coger el taxi hasta la ciudad, ya compensó la diferencia de precio del billete de tren. Cuando se puso en marcha el tren, cenamos algo, jugamos a cartas, reímos un poco, comentamos el frío que íbamos a pasar y nos pusimos a dormir a eso de las 11. Iba a ser un día largo y muy duro, así que teníamos que descansar, y no nos equivocábamos con eso.

Dormir, dormimos poco, porque entre que la almohada era, hablando en plata, un PUTA MIERDA, la litera era OTRA PUTA MIERDA, y encima entraba luz de las estaciones por las que pasábamos, pues os podéis imaginar que no pegué mucho ojo aquella noche. Esa misma noche, tuve un susto de muerte: me desperté y de repente me di cuenta de que el dedo meñique de la mano izquierda lo tenía MUERTO, es decir, no lo notaba, lo tenía frío. Durante unos 10 segundos me cagué de miedo, pero unos segundos más tarde recuperé la sensibilidad y noté la sangre circulando. Anécdota chorra del viaje, vale, también es para rellenar más caracteres y más espacio…

A eso de las 6:15 de la mañana, vino uno de los revisores para devolvernos nuestros billetes (al llegar al tren, te cambiaban los billetes de tren por una tarjeta, cuando quedaba poco para llegar a la estación devolvías la tarjeta y te devolvían el billete). Eso era señal de que tocaba ponerse en pie y empezar a vestirse. Bien, el motivo principal por el que fuimos tan pocos días es porque en Harbin hace un frío del CARAJO, arriba ya os he dicho que la llaman la “Ciudad del Hielo”, cuando el invierno es la estación más larga del año, ya se puede deducir. Nos íbamos a enfrentar a unas temperaturas de entre -20 y -35, que con la sensación térmica se iba a traducir en algo mucho peor, por lo que había que “abrigarse” bien. Os listo a continuación mi equipación:

·        6 pares de calcetines (el primer día fueron 4 pares, pero al segundo día, después de perder la sensibilidad en mis deditos de los pies varias veces, decidí ponérmelos todos)

·        Bambas Vans (si vuelvo, prometo comprarme unos descansos)

·     Gorro de colores con el pompón de pico y con enganche alrededor del cuello

·        Dos pares de guantes (cabían los dos pares perfectamente, pero al final con un solo par, ya me bastaba)

·        Chaqueta de esquiar

·        Máscara que me prestó Laura para tapar la cara (la acabé perdiendo en un taxi al bajarme con las prisas más adelante, SORRY LAURA)

·        Bufanda que me regaló Caterina para el amigo invisible que me la enrollé al cuello y que me tapaba la cara

·    4 capas de camisetas: primero la de manga corta debajo, luego una térmica, luego una de manga larga y finalmente otra térmica

·        1 jersey de cuello alto

·        3 pantalones: uno que es una malla con forro de pelo dentro, debajo de un pantalón de chándal, debajo de un tejano.

Además de esto, algunos llevaban unas bolsitas que desprendían calor que se podían enganchar en la ropa o llevar en los bolsillos y no se notara tanto el frío.
到了!Llegada a Harbin

Una vez vestidos como el muñeco de Michelin, el tren llegó a la estación y nos bajamos del tren. Efectivamente hacía frío, pero en aquel momento no pensábamos que era para tanto. ¡CUÁN ILUSOS ERAMOS EN AQUEL MOMENTO! Poco a poco, fuimos recorriendo los pasillos, hasta llegar a la salida de la estación que era un auténtico hervidero de chinos: la gente corría de aquí para allá, luego había los típicos cansinos que querían llevarte en su taxi u ofrecerte cosas… A
Estación de Harbin
quello era un auténtico CAOS. Una vez reunidos todos fuera de la estación vimos el primer efecto del frío: al respirar con la máscara puesta, el vaho subía hasta los ojos y con el frío que hacía ese vapor de aire se congelaba, con lo que teníamos HIELO en las máscaras, en las pestañas, en las cejas y hasta en los gorros. Ya vimos que el frío allí, juega en una liga completamente diferente al de Tianjin.

La primera parada era el hotel en el que nos íbamos a hospedar esa noche, porque dormir en Harbin, sólo iba a ser una única noche.


Seguimos a Takuma y a Wataru que empezaron a caminar (cabe decir que el hotel y todo el viaje lo organizaron los japoneses.


Nuestra leyenda.
Takuma me dijo que ellos se encargaban de todo y que no nos preocupáramos de nada, así que nosotros íbamos donde nos llevaban ellos) y a caminar y a caminar, y yo no entendía nada. Al final, preguntando, después de ver aceras con estalactitas de hielo y alcantarillas congeladas, llegamos al hotel. Las habitaciones eran para 2 personas y salía la noche a 168 yuanes en total, 84 yuanes por persona (10,5€). Al entrar al hotel me asusté un poco, porque tanto por dentro como la recepción eran CUTRES y se veía ROÑOSO, pero cuando entramos en las habitaciones, la verdad es que cambiamos de opinión.
El baño transparente.
Eran grandes, las camas no estaban nada mal, había tele, mini-bar, mantas… Sólo tenía una PERO (es que es muy grande): el lavabo estaba rodeado de cristal transparente, por lo que se podía ver TODO, bueno había una cortina, pero tampoco es que tapara gran cosa, así que cuando queríamos ir al lavabo o ducharnos, como compartía la habitación con Ari, decíamos: “Marc, tengo que ir al lavabo”, “Ari, me tengo que duchar”, el otro se iba al pasillo o a la habitación de otro a esperar.

Primero nos metieron en una habitación porque aún no tenían nuestras habitaciones, así que esperamos unos 30 minutos para descansar un poco y entrar en calor. Las otras dos japonesas iban a llegar sobre las 12, así que pensamos que lo mejor era ir a algún sitio a desayunar.
Aceras congeladas

Salimos de nuevo del hotel y cogimos un taxi para ir de vuelta a la estación, porque allí había gran cantidad de restaurantes pequeños para comer algo para coger fuerzas para el día.

Es digno de mención, que en Harbin coger un taxi a veces puede resultar MISIÓN IMPOSIBLE, porque o están ya cogidos o no hay suficientes. Las chicas se montaron en uno primero, y luego yo me monté con Takuma y Wataru en el otro. ¿Recordáis que dije que en Tianjin conducían mal? Pues en Harbin conducen PEOR, teniendo en cuenta que las carreteras están llenas de hielo, la velocidad que cogen, los giros que hacen y la poca distancia que dejan entre coche y coche, no solo delante o detrás, también de lado, ya desde el primer momento pensé que se iba a cumplir una de mis pesadillas que tengo aquí en China: tener un accidente yendo en taxi. Sobre todo teniendo en cuenta que el descerebrado del taxista se puso a insultar a un coche de policía y a saltarse un semáforo en rojo delante de ellos. Wataru y yo nos miramos como ¡WTFISGOINGON!

Al dejar al taxista loco 1 (que estén numerados tiene un porqué, lo descubriréis más adelante), nos reunimos todos y empezamos la búsqueda de un sitio para desayunar bajo el frío de Harbin. Takuma era el cabecilla del grupo así que iba mirando y mirando. De repente se le acerca una mujer y le dijo algo que preparaban no se qué, pero él no hizo mucho caso, así que seguimos caminando. Unos metros más adelante, se puso a leer un cartel en un restaurante pequeño y se le acerca un hombre para decirle que entre. Takuma se para y se pone a pensar. Al resto nos daba bastante igual, la verdad, donde fuera él íbamos a entrar todos. De repente, vivimos una situación bien extraña: se acerca la señora que había ignorado Takuma antes y se empieza a discutir con el hombre del restaurante a gritos, A GRITOS EN PLENA CALLE. La cosa se fue calentando hasta que ella lo empezó a empujar, mientras todos estábamos pellizcándonos porque no dábamos crédito a lo que estaba pasando. Allí los dejamos, discutiéndose mientras buscamos otro sitio. Al final, encontramos un “restaurante” (está entre comillas, porque era más una casa donde sirven comidas) y entramos. Llegados a este punto, cuando os he dicho desayunar, a lo mejor alguno se ha imaginado que nos íbamos a tomar un café, un té, leche con cereales, un bollo, JA JA JA JA JA. Nada de eso señores. No olvidéis que estamos en China e íbamos a desayunar con japoneses. ¿Qué nos pedimos? UN PLATO DE FIDEOS. A las 9.30 de la mañana, en Harbin, y desayunando fideos. MENUDA ESTAMPA. Yo me los comí pensando, ESTO ES EL COLMO DE LOS COLMOS. Lo que me faltaba para que mi padre se ría de mí durante un mes (después de decirle que un día comí una carne muy blandita que era pollo, pero no sabía pollo, me respondió que era perro, y desde ese día cada vez que le digo que como pollo me dice que no, que he comido perro), pero no había más opción que esa.
Nuestro desayuno.
Terminado el desayuno, nos volvimos a abrigar (acción que oscilaba entre los 3 y 5 minutos de duración) y nos pusimos en marcha. Takuma y Wataru tenían intención de ir a no sé qué parque en el que había unas inscripciones en japonés. Encontrar un taxi era imposible, así que pensamos en ir a la estación a buscarlo. Había tanta gente para cogerlo, que había una cola habilitada para tomar taxi (como esos tornos que hay en Port Aventura para hacer cola para montarse en las atracciones). Llevábamos más de 20 minutos esperando y el frío se estaba apoderando de nosotros, hasta el punto de que se nos quitaron las ganas de ir al parque, así que avisamos a los otros dos, y optamos por volver al hotel, descansar y esperar a las dos japonesas que llegaban sobre las 12, que era cuando íbamos a tener las 4 habitaciones disponibles.

Al llegar a la habitación, aprovechamos para hacer una mini-siesta de 20 minutos. En ese intervalo de tiempo llegaron las japonesas, por lo que cuando despertamos, nos volvimos a vestir y decidimos ir a nuestra primera parada: la calle del centro (中央大街).


Cogimos un taxi que nos salió por unos 13 yuanes (1,6€ a repartir entre cuatro personas) y nada más bajarnos ya vimos una plaza helada y una puerta con el nombre de la calle y una estatua de hielo de un niño en gesto de victoria, como diciendo ¡yeah bitches!
¡Yeah bitches!
Como los japoneses venían en otro taxi y no sabíamos dónde estábamos y la calle era larga, acordamos vernos sobre las 15:30 una vez ya comidos y todo visitado. Así que poco a poco fuimos recorriendo la calle, que nos iba poco a poco descubriendo más y más estatuas hechas de hielo representando todo tipo de cosas: peces y delfines, corazones, zapatos de navidad, corazones, unos bancos en un parque, incluso había una estatua del cantante del “Gangnam Style” con la canción de fondo (hasta la coronilla estoy ya de la cancioncilla de marras). Había también miles de establecimientos y pequeñas tiendas de productos rusos, que rompían un poco con el paisaje de letreros en chino. Llegó el momento de comer y de calentarnos (llevábamos una hora o así en la calle y el frío ya empezaba a calar) así que nos metimos en un KFC para calentarnos y para comer algo. Fue en ese momento, en el que saqué mi botella de agua de la bolsa y vi que estaba congelada. FANTÁSTICO. Un recordatorio por si no sabía que hacía frío en la calle, supongo…

Estatua de hielo de PSY

Una vez comidos y vestidos, fuimos al punto de encuentro para ponernos en marcha hacia el Festival del Hielo. Nos montamos nosotros cuatro en el taxi y de repente nos preguntó el taxista si los japoneses venían con nosotros, a lo que respondimos afirmativamente. Entonces dijo algo de comprar billetes y algo que no entendimos, así que avisamos a Takuma para que nos echara una mano. Por lo visto, el taxtista loco 2 nos quería llevar a un sitio para comprar las entradas del Festival, y que se esperaran allí porque nos iba a dejar a nosotros cuatro primero, y luego los iba a pasar a buscar él mismo. El taxista loco 2 se puso en marcha y nos empezó a meter por una serie de calles que no tenían nada de buena pinta. Después de un viaje en el que estuve a punto de echar la pota por cómo cogía las curvas ese desalmado al volante, se paró en mitad de una calle, paró el coche y nos dijo que nos bajáramos y que lo acompañáramos. Me dio un vuelco al corazón. ¿DÓNDE COÑO ESTAMOS? Y lo que es peor ¿QUÉ SE SUPONE QUE TENEMOS QUE HACER? Entramos en una pequeña tienda por la que se accedía bajando unas escaleritas. En aquel cuchitril sólo había un sofá a la derecha, una estantería con botas y ropa de abrigo a la izquierda y una mesa al fondo con dos chinos y más allá había una puerta abierta que daba a un sitio que yo personalmente no quería saber qué era ni para qué servía. Nos acercamos con miedo a la mesa y entonces nos dijeron que si queríamos comprar las entradas al festival. Les dijimos si podíamos usar el descuento de estudiantes, y una vez comprobado que nuestro carné de estudiante era válido, nos dijo que eran 170 yuanes (21,25€). En ese momento saltaron todas mis alarmas de CUIDADO, SON CHINOS Y NOS QUIEREN TIMAR (suele pasar por aquí, los chinos van a timar a los extranjeros a saco paco, un consejo por si os pasáis por aquí). Básicamente, porque habíamos visto que eran 90 yuanes en la web del Festival, no 170. Así que preguntamos por qué era mucho más. Por lo visto, 90 era si ibas al festival de día, por lo tanto sin las luces encendidas; de noche era más caro. La entrada a precio normal era de 300 yuanes (37,5€). En realidad la entrada costaba 160, pero pagando 10 yuanes más te trasladaban al Festival en autobús (queda a unos 10/15 minutos de dónde estábamos). Un poco a regañadientes, con la duda de “nos están timando” sobrevolando mi mente, pagamos.
La entrada al festival.
En ese momento el taxista loco 2 salió de la tienda en busca de los japoneses, no sin antes cobrarnos el viaje hasta donde estábamos, 30 yuanes (3,75€). En ese momento, estábamos los 4 en shock porque no teníamos ni idea de qué se suponía que teníamos que hacer. Nos sentamos en el sofá a la espera de que llegaran los otros. Hasta su llegada, la estampa era la siguiente: chinos entrando y saliendo comprando entradas (cosa que nos aliviaba porque no podían timar a tanta gente y además todos eran chinos, según mi lógica un chino no estafa a otro chino, ESO ES PECADO SEGURO), Caterina, Fiamma y yo sin palabras y Ari, con el MODO DRAMA QUEEDN ON dedicándose a decir “que qué es esto, que nos han timado, que ¡ay madre mía!, que esto es muy raro, que dónde nos hemos metido”, mientras la fulminábamos con la mirada para que se callara. Cuando llegaron los japoneses y compraron las entradas, nos metieron en el bus (que encima estaba lleno y tuve que ir de pie, como si fuera un día a clase con uno de los autobuses Casas C5 Mataró-UAB directo por autopista) y llegamos al aparcamiento del Festival. Oímos algo de que a las 8 salía al bus, así que teníamos unas tres horas y media para recorrer todo el recinto, sin congelarnos en el intento, cosa factible teniendo en cuenta que las temperaturas descendieron a los -27/-28 grados.

Para daros un poquito de background sobre el Festival del Hielo de Harbin también made in Wikipedia, empezó a celebrarse en 1963, pero debido a la Revolución Cultural, se dejó de celebrar, hasta que se retomó en 1985. Puede presumir de ser el recinto lleno de esculturas de hielo y nieve más grande del mundo (o al menos eso es lo que pone en la entrada) y cada año muestra diferentes esculturas, además de seguir una temática, como por ejemplo, películas, edificios emblemáticos del mundo o ciudades.


El recinto del festival.

El Festival es PRECIOSO. Una MARAVILLA y un GOZO para la vista y un lugar ALTAMENTE RECOMENDABLE de visitar y por el que perderse. Es como vivir en un sueño. La entrada costó un poco cara, pero vale la pena gastarse el dinero para poder contemplar semejante paisaje.
La botella de Harbin
El recinto es grande, pero tampoco es gigantesco, así que se puede visitar todo con tranquilidad e ir saboreando poco a poco lo que se muestra ante tus ojos. Edificios de hielo y nieve con luces de colores que estallan ante tus pupilas. Puede sonar muy exagerado, pero cuesta describirlo con palabras. Las fotos hablan por sí solas. Además de todos los edificios y las estatuas (me encantaron la de los Pitufos, la de Ice Age o la de la botella de cerveza Harbin), había toboganes de hielo, por los que te podías deslizar como cuando eras pequeño y jugabas con el tobogán en el parque o en el colegio. En ese lugar hay diversión para todo el mundo.
La estatua de hielo de Ice Age.

Una vez visitado gran parte del Festival, decidimos refugiarnos del frío en una de las cafeterías que había en el recinto. ¡Gracias a dios! porque hubo un momento en el que no podía sentir los dedos de mis pies, y me empecé a preocupar. Una hora más tarde, una vez ya teníamos nuestra temperatura corporal a niveles normales, y volvía a notar la sangre circulando por mis dedos, salimos de nuevo a descubrir más partes del festival.
Tocando la campana
Tocamos tres veces una campana (supongo que significa buena suerte, como todo), recorrimos castillos con el suelo de puro hielo en el que ibas resbalando, contemplamos una estatua de Buda enorme y nos empezamos a hacer fotos de grupo. Por hacerte fotos, te podías hasta fotografiar con unos perros blancos (no sé si era un perro o un lobo, pero daban lástima los pobres animalitos), o incluso te podías montar en una carroza de princesa de Disney. Después de tirarnos desde todos los toboganes helados que nos quedaban, nos dimos cuenta de que faltaban 20 minutos para las ocho así que fuimos a visitar la última parte del parque, que era una zona dedicada a los Angry Birds muy graciosa (el tirachinas estaba muy bien conseguido) y otra zona para patinar sobre hielo.

Por un módico precio podías fotografiarte con este animalito.
Salimos del Festival emocionados y encantados y fascinados, pero muertos de cansancio y de frío. Había sido un día larguísimo y no veíamos el momento de llegar al hotel, descansar, y sobre todo, quitarnos algo de ropa. Parece que no, pero agota. Sin embargo, ocurrió, lo que yo me temía y que tenía que ocurrir. El autobús no estaba por ninguna parte. Intuí que no lo íbamos a encontrar cuando no nos dijeron nada de nada al salir, ni nos dieron un papel ni nada. Resignados a nuestra suerte, fuimos para la zona de taxis para volver al hotel.

Bien, en este punto, como la mayoría de taxistas de todo el mundo, nos encontramos que nos pedían cantidades desorbitadas para llevarnos de vuelta al hotel. Se aprovechan de que eres turista, de que tienes frío, de que es tarde... Nosotros dijimos que no, obviamente, pero más de uno, si no tiene más remedio, acepta, pasa por el tubo y el taxista saca tajada. En Harbin tiene pinta que es algo recurrente, sobre todo con el Festival en marcha. Finalmente, encontramos un taxista que nos dijo que iba a usar el contador y nos cobraría por kilómetros, así que nosotros cuatro nos montamos y quedamos con los japoneses en vernos en el hotel y decidir qué hacer para cenar.

El taxista loco 3 (cabe destacar que este se lleva el “pin” al TAXISTA MÁS PIRADO DE HARBIN) empezó a llevarnos de vuelta al hotel. Por el camino iba hablando con alguien por un walkie lo que me puso de los nervios al principio, pero estaba tan derrotado que decidí no darle importancia. Cuando volvimos a entrar en la ciudad, de repente, así, por arte del birlibirloque, afloja velocidad, se para en una calle, pone la marcha atrás, aparca en batería en una calle y apaga el motor del coche, a la vez que nos dice “que esperemos un momento”. En ese momento, nos empezamos a mirar entre todos con cara de “¿QUÉCOÑOESTÁPASANDO?” Lo que nos faltaba para rematar el día, montarnos en el taxi del taxista loco 3. Fiamma le preguntó por qué había parado y él sólo respondía que esperáramos. Mi impulso en ese momento fue cerrar la puerta con el seguro, por si las moscas.  Fiamma seguía insistiendo que por qué no nos movíamos y el taxista loco 3 sólo daba esquivas. Me empecé a asustar cosa mala. Ari diciendo que nos teníamos que largar, Caterina también cagada y yo alucinando porque no me creía que me estuviera pasando eso. En ese momento, un coche negro se paró delante de nuestro taxi, se bajaron unos tipos corriendo del coche, pero pasaron de largo. En ese momento, me di cuenta de que teníamos que salir pitando de allí cuanto antes, porque tenía el corazón en un puño. Le dijimos que si no nos llevaba que nos íbamos, como no respondió, Fiamma le dio 10 yuanes y salimos de ese taxi. Anduvimos unos metros hacia adelante, esperando que pasara otro, y de repente, el taxista loco 3 arrancó, y se fue, sin que viniera nadie. No sé exactamente qué pasó ni por qué paró el motor, pero bajar de ese taxi fue la mejor decisión, sin lugar a dudas.

Pero la aventura no terminaba ahí. Aún faltaba algo. Volver al hotel. Aquí entra el taxista loco 4. Cuando se paró, le enseñé la tarjeta del hotel con la dirección y nos dice que nos subamos que nos lleva. Arranca y de repente dice, “¿está cerca esto?” ¿¿¿¿¿HOLA????? Se supone que lo tienes que saber tú, ¿no? ¡Para eso eres taxista! Por suerte, se le encendió la bombilla y dijo que sabía cómo llegar. No obstante, al taxista loco 4 aún le quedaba una cosa por discutir con nosotros: el precio del viaje. Nos suelta, “os va a costar 40 yuanes”, y le dijimos “No, 20”, “venga os lo dejo por 35” y yo, “25”, me mira, se ríe y dice “lo dejamos en 30”, hasta que salta Fiamma y dice “venga, 朋友 (amigo), 25”, hasta que aceptó resignado. Yo no podía más con mi alma y mi instinto asesino contra los taxistas estaba a niveles de contaminación en Pekín, DISPARADOS. Lo último que me faltaba era que se pusiera a preguntarme cuánto costaba la noche de hotel, para poner en duda que no podíamos pagar 40 yuanes por el viaje. Le engañé diciéndole que costaba mucho menos del precio real, rematando que somos estudiantes y que no tenemos dinero, a lo que asintió. Por suerte, cerró el pico. A los 15 minutos me dio un toque en el brazo para señalarme el hotel. Por encima de la calle de nuestro hotel había un puente, y nosotros estábamos en ese puente, pero como había escaleras para bajar a la calle, le pedimos que se detuviera y allí nos dejó el taxista loco 4. 

De vuelta al hotel, por fin en territorio seguro y con ganas de matar a todo aquel que condujera un taxi, nos reunimos con los japoneses que ya habían llegado (¡claro, a ellos no les para un taxista pirado en mitad de una calle!). Estábamos todos rematadamente cansados, pero había algo de hambre, así que Ari, Takuma y yo nos fuimos a un restaurante justo al lado de nuestro hotel (le dije a Takuma que si tenía que andar mucho no salía, ya lo de coger un taxi estaba descartado) y comimos un par de platos de carne, un bol de arroz y de vuelta al hotel.

Tras una buena ducha (con sus respectivos turnos en el pasillo esperando a que el otro terminara por culpa de la “transparencia” del baño del hotel), nos metimos en la cama, por fin, después de un día eterno de frío, taxistas locos, esculturas de hielo y muchas aventuras que contar a los nietos algún día. 

         
¡Me encanta esta foto!

   

Conectando desde Zurich


Pues aquí estamos. Parece mentira pero en breve estaré por casa. Una parte de mí piensa “¡qué rápido! ¿ya?”, la otra es más un “¡se ha hecho eterno!”. Teniendo en cuenta que han sido casi 5 meses, está claro que ha sido un largo periodo de tiempo, pero los días pasaban casi sin darme cuenta y no falta mucho para que vuelva a estar en el aeropuerto de Pekín, de vuelta a casa. Con muchas ganas, tengo que decir. Echo en falta muchas cosas y a mucha gente. Esta desconexión de muchas de vuestras vidas y experiencias me tiene intrigado… Antes de nada, voy a relatar lo acontecido durante estas dos últimas semanas.

1.   Fin de Año. En Tianjin también celebramos el fin de año, pero no os penséis que fue la gran fiesta de la ostia o la cogorza del siglo. No, pero lo pasamos bien. Fuimos a cenar fuera todos bien arregladitos y bien mudados, luego fuimos a un bar y allí fue donde celebramos la entrada del año. ¿Cómo? BAILANDO LA MACARENA. Eso es una entrada al año con estilo y lo demás son tonterías… Luego, fuimos a una discoteca a bailotear un poco y cuando nos cansamos volvimos a la residencia. El plan era esperar despiertos hasta las 7 de la mañana para tomarnos las uvas en sintonía con la sociedad española. Aguanté como un campeón y conseguimos que la conexión fuera lo bastante buena como para seguir las campanadas y engullir las 12 uvas. Se nos hizo larga la espera, sobre todo por los tontos de los presentadores que se pusieron a charlotear de chorradas y bobadas que no les importa a nadie, pero bueno, fue emotivo y todo. FELIZ 2013 A TOD@S.

2.   Último examen. El 4 de enero era la fecha de mi último examen. Era el de oral. No me tenía atormentado, pero me preocupaba un poco, porque no sabía por dónde me podía salir la profesora. El examen constaba de tres partes: la primera, leer un texto en voz alta para que ella compruebe tu pronunciación y fluidez en la lectura; la segunda, ella te daba 5 palabras y tú tenías que construir una frase; y la tercera, mantener una conversación con ella de unos 5 minutos más o menos. Los textos los tenía bien leídos y apuntados los tonos de los caracteres; las frases las tenía corregidas y más o menos aprendidas de memoria; la parte de conversación me asustaba porque no sabía qué me iba a preguntar aquella señora, que aunque es muy maja, vete a saber... Entré al aula de los últimos (el examen era uno a uno), y la verdad es que todo fue más o menos como la seda, el texto que me hizo leer no era el que me salía mejor, pero no me tocó una parte complicada; las frases las hice todas bien, aunque tuve un momento que me quedé en blanco porque me dijo una palabra y no caía cuál era, pero me la repitió e hizo bien la frase; y la parte de conversación realmente muy bien, se me hizo hasta corta, porque me preguntó primero cuánta gente vivía en mi casa, le respondí que 3, pero que antes éramos cuatro ya que ahora mi hermano vive con su novia, a lo que ella me preguntó si está casado, a lo que yo respondí que no, pero que posiblemente se casen pronto, luego me preguntó qué tipo de pareja me gustaría tener en un futuro, le respondí con los adjetivos que conocía y lo rematé con un “que le guste viajar”, a lo que ella replicó que si me gusta viajar, y yo le argumenté que viajar aporta muchas cosas y que a mí me encanta, porque puedes descubrir sitios y culturas distintas, fue entonces cuando le conté que me iba de viaje a Harbin, a lo que ella dijo entre risas que me tenía que preparar para el frío, ya después me preguntó qué temperatura hacía en mi ciudad natal, así que yo le respondí que unos 6 grados en invierno o incluso más, pero que no nieva, así que ella me preguntó si estaba contento cuando nevó en Tianjin, yo le dijo que fue una gozada porque pudimos tirarnos bolas de nieve y hacer un muñeco de nieve, y fin, esa fue mi conversación con la profesora. Profunda, ¿verdad? Pues cuando terminé fue como “¿ya?”, pero bueno, ya había terminado. Nota final, 95 sobre 100.

3.   Universidad “Cachondeo Padre” de Tianjin. Antes de venirme a estudiar a esta universidad, alguno de mis compañeros que estuvieron aquí el año pasado me advirtieron que estudiar aquí es una bicoca: los exámenes están tirados y se puede aprobar sin ir a clase. Al principio de curso, teniendo en cuenta que no entendía ni jota de lo que decían los profesores, que estaba un poco oxidado y que quería aprender el máximo chino posible, me dejé las cejas estudiando, repasando y escribiendo todo lo que podía. La parte positiva es que he conseguido aprobar todas mis asignaturas y mi nota más baja es un 94 sobre 100. Y no es porque mi nivel de chino se haya disparado a niveles de profesional, ni porque mis frases sean las más curradas, ni porque sea el alumno que más estudia de la clase, sino porque aquí los profesores edulcoran las notas a base de bien. A ver, que tampoco me voy a ir a quejar, pero tampoco es para conseguir un 99, dos 95 y un 94. Pero bueno, me llevo lo que he aprendido este semestre e ir un poco más relajado el siguiente semestre, siendo consciente de que en tándem aprendo muchas más cosas y puedo aprender expresiones y conseguir fluidez a la hora de expresarme, que tengo que trabajar más la redacción en chino y seguir leyendo artículos y textos breves para mejorar mi reconocimiento de caracteres. Para mí son las tareas que me propongo para el semestre que viene.

4.   Vacaciones. Una vez terminadas las clases y los exámenes ya eran historia, encontramos la paz, la tranquilidad y también el aburrimiento. No teníamos NADA que hacer. Yo organicé una breve viaje a Harbin con algunos compañeros (encontrareis las entradas sobre el viaje a Harbin dentro de la etiqueta “Descubriendo la Conchinchina”), pero aparte de eso, nos encontrábamos que no teníamos nada que hacer. Yo he aprovechado para dormir más, ver todos los capítulos atrasados de las series que he encontrado por aquí, ir a la piscina, leer algunos libres, hacer algún examen de HSK o ir a jugar a bádminton (me gusta bastante, es muy divertio). Un poco de relax antes de volver a casa después de estos 4 meses intensos de clases y de chino.

5.   Nos vemos pronto, Takuma. El jueves 9 por la mañana Takuma, nuestro amigo japonés, se volvía para casa. Tras muchos intentos fallidos de intentar quedarse un semestre más, los de su universidad le obligaron a volver, así que no tuvo otra que empaquetar las cosas y volver para casa. Los últimos días daba hasta lástima verle, porque le veías con cara triste y sin parar de decir “no me quiero ir, me quiero quedar”. Nosotros le hicimos una postal de fotos con escritos como recuerdo y se la dimos como regalo, y él nos dio algunos juguetes y llaveros. La despedida fue bastante emotiva, porque Meri se puso a llorar ya antes incluso de que viniera el taxi a buscarlo, Laura también lloraba porque Meri lloraba y a Ari le faltaba poco. Había también un buen grupo de japoneses y coreanos que bajaron para decirle adiós. Takuma aguantó las lágrimas hasta que ya con la puerta del taxi abierta, se abrazó al compañero de habitación y rompió a llorar. La imagen me impactó, porque siempre decía que él no lloraba y que iba a aguantar sin lágrimas. Nos ha dado muchísima pena que se marchara, esperemos verlo pronto, porque prometió que volvería de viaje a China con la familia, pero al menos sabemos que tenemos un buen amigo en el país nipón.

6.   Despedidas. Con el fin del semestre, mucha gente ya se vuelve para casa, algunos temporalmente como yo, otros para siempre. Algunos tienen beca sólo de un semestre y, por más que se quiera, uno debe volver. Poco a poco la gente va recogiendo sus cosas, vas haciendo comidas de despedida, te levantas pronto para verles marchar cargados de maletas y bolsas y el edificio se va quedando, poco a poco, más vacío, hasta el punto que esto parece que esté muerto. Si a eso le sumas que los chinos también acaban el semestre esta semana y todos se marchan a casa, ya que les cierran la residencia y no tienen sitio para quedarse, pues este campus está más muerto que la reputación de Iñaki Urdangarín como tesorero. Con la marcha de muchos, toca la llegada de otros, veremos qué nos depara el siguiente semestre y a quien conocemos.

7.   Una visita a la peluquería, 2ª parte. El martes 15 decidí darme un paseíllo hasta la peluquería que fui hace un par de meses. Llamadme chaquetero o rácano, pero prefiero ir aquí que me cuesta menos de dos euros, que cortarme el pelo en casa que me cuesta 12. Hay que ahorrar, gente, que estamos en crisis, aunque los políticos parece que no se hayan pispado. Ya la cosa empezó con guasa cuando entré y el peluquero que me cortó el pelo la otra vez, me reconoció. Me fijé que seguía teniendo la uña del dedo meñique de la mano derecha más larga que un día sin pan. ASQUEROSO. Seguí el mismo proceso que la otra vez, primero lavado de la cabeza y masaje, luego corte de pelo, y de nuevo, a lavarse el pelo. Eso sí, chino que me atendía en la peluquería, chino que me daba conversación, todos preguntándome que si estudiar chino es difícil, que si China y España son muy diferentes (¿en serio hace falta la pregunta?), que si tengo trabajo, que por qué estudio chino y muchas más. Por llamar la atención, hubo hasta un cliente que se puso detrás de mí y le empezó a preguntar a otro que me miraba si sabía de dónde era y que si había visto los ojos tan azules que tenía (yo con la cara de ¬_¬, “que sea extranjero, no quiere decir que no os entienda”). El precio final fue de 15 yuanes (casi 2€). Ya la próxima vez no sé cuándo será, pero bueno, ya me tienen fichado, así que por lo menos saben cómo me tienen que cortar el pelo, lo cual me relaja, porque sé que no me van a rebanar una oreja y luego la van a servir en un aperitivo con arroz de acompañamiento.

8.   No sin mi vodka. Estoy consternado. Traigo malas noticias. Dimitri, NO VUELVE EL SIGUIENTE SEMESTRE. Ahora es cuando hacéis un sonoro “OOOOOOOOOOOOOOH”. Me enteré porque el domingo pasado por la mañana, cuando estaba estirado en la cama viendo una serie, entró para recoger unas cosas. Quería hablar con él porque los simpáticos de la residencia habían puesto una nota que decía que si a partir del 25 de enero, con motivo de la Fiesta de Primavera (el Año Nuevo chino) si te quedabas sólo en la habitación, tenías dos opciones: primera, cambiarte de habitación con otra persona; segunda, pagar tú la habitación entera, lo que supone que el precio de la noche pase de 60 yuanes (7,5€) a 120 yuanes (15). Para que veáis lo majos que son los de la residencia… Así que tenía que advertirle que yo me volvía a casa y dejaba la habitación, ya que no quería que pagara la habitación entera si se quedaba. El intento de comunicación falló estrepitosamente, porque al principio parecía que me estaba entendiendo perfectamente, pero ya cuando empecé a hablar de “un papel en la recepción” y de “vas a tener que pagar todas las tasas” ya puso cara rara, por lo que llamó a la simpática de su novia. Le conté el problema y entonces me dijo que se iban de viaje al sur y que el 25 se volvían para casa, pero, literalmente, dijo que “el no volvía”. No pude no sentirme triste. Me dio hasta pena. A ver que tampoco para echarme a llorar, pero vivía como un rey, estando él durmiendo con la novia y yo solito, y cuando estaba él antes, tampoco me daba problemas, pese a que no nos entendiéramos de ninguna de las maneras. Así que ahora cuando vuelva me tocará escoger otra habitación y me tocará otro compañero, porque paso de arruinarme pagando una habitación individual. ¿Quién será? TCHAN, TCHAN, TCHAN, habrá que esperar hasta febrero… 

9.   Los hijos de Mao. Ellos siguen escupiendo pollos como bolas de nieve y sonándose los mocos delante de ti, te siguen empujando y colándose para pasar por delante, te contestan borde o no te contestan si no entienden lo que les preguntas, conducen como si tuvieran sólo 30 segundos para llegar a su destino, tienen niveles de contaminación tres veces por encima de lo permitido, PERO NO PASA NADA, porque hay más, la locura no acaba aquí:

a.   ¡Dale, señora! En este caso necesito vuestra ayuda, porque al principio lo vi normal, pero ahora que lo pienso no es muy normal. ¿Consideráis como “normal” que una señora mayor vaya andando por la calle con los brazos estirados a la altura de la cabeza y sonriendo? Muy sospechoso todo…

b.   ¿Técnico o rompecosas? Desde hace unas semanas, en el piso en el que estamos, cuando estamos cocinando se paran los fogones o se va la luz, porque le apetece. El otro día nos pasó, y cuando volvimos a la cocina para lavar los platos, vino un técnico, tocó algo, abre la nevera, se vuelve hacia nosotros y nos pregunta: “si hay luz en la nevera, eso significa que está encendida, ¿no?”. Todavía no tengo palabras antes la sabiduría de ese técnico. Que Dios nos coja confesados si nuestra vida depende de que ese hombre “arregle” las cosas.

c.   Una foto más. Para la confección de la postal de fotos para Takuma llevamos unas fotos digitales a una tienda Kodak que está al lado de la universidad para que las imprimieran en papel foto. Cada foto vale 2 yuanes (25 céntimos). En aquel momento en la tienda había un grupo de portugueses que han venido a Tianjin a hacer un curso de chino durante 2 semanas. Se estaban haciendo fotos de carné. Una vez que acabó con ellos, el chino que nos atendió en la tienda nos preguntó “¿también sois portugueses?” y nosotros replicamos diciendo que no, que éramos españoles, en ese momento el de la tienda dijo “bueno, os parecéis mucho a ellos, SOIS BASTANTE IGUALES” y dicho esto se tapó la boca con la mano y se fue riéndose por lo bajo como diciendo “jijijij lo que he dicho”. Pero la cosa no termina aquí. Al devolvernos el cambio nos empezó a hablar en chino como si fuéramos tontos, dijo “treeeeeeeeeeeintaaaaaaaa yyyyyy cuaaaaaaaaaaaaaaatroooooooo yuuuuaaaaannneeeeees coooooooon dooooooooooooooos ceeeeeeeentiiiimoooooooos”. Salí de la tienda llorando de la risa.

d.   Los seguratas de la residencia. Nunca le he dedicado un espacio a los que trabajan de “seguridad” en la residencia, así que, va para vosotros, shushus (叔叔 = es una forma cariñosa para referirse a alguien mayor). No hacen NI EL HUEVO, alé, ya lo he dicho. El Rey trabaja más que ellos. Primero, porque no hay nada que proteger ni por velar, y segundo porque son vagos de por sí, dedican su tiempo a chafardear lo que estás haciendo, a husmear lo que les interesa, a lanzar preguntas raras si estás jugando a cartas, a hablar con los estudiantes, más de uno intenta flirtear con alguna que otra alumna (¡qué poca vergüenza!) y a apagarte las luces antes de la cuenta cuando estás en el vestíbulo por la noche. Pero bueno, son majos, al final les coges cariño.

10.               LISTA #SOYFAN. Antes de volver no podía olvidar la lista más cool, entretenida y graciosa del mercado. ¿Estáis listos para saber los componentes de esta lista? Allá vamos…

a.   #SOYFAN5. Abriendo la lista, está mi profesora de Oral, simplemente porque me hizo sentir muy cómodo a la hora de examinarme, y teniendo en cuenta que era un examen oral en chino, eso tiene mérito. He aprendido algunas expresiones chorras y alguna palabra útil, así que puedo decir que he sacado algo positivo de ser alumno suyo. ¡Gracias!

b.   #SOYFAN4. En cuarto puesto, nueva entrada en lista, es la recepcionista del gimnasio y de la piscina. Es una mujer encantadora. Ya se conoce mi nombre de memoria y siempre me dice “hola” y “adiós” cuando entro y salgo; Martin, un profesor de castellano en la universidad y que también va a la piscina, se lo ha enseñado. Más agradable que algunas recepcionistas, seguro que es.

c.   #SOYFAN3. En el pódium y escalando posiciones, está la camarera del restaurante del tercer piso de la cantina. ¡Qué servicial, simpática y maja es! Siempre que puede viene a servirnos a nosotros y el otro día nos empezó a preguntar cuándo volvíamos a casa, si volvíamos el siguiente semesre, etc. Es la única que domina, porque el resto no se enteran de la misa la mitad. Nos ha faltado hacernos una foto con ella, tarea pendiente para el siguiente semestre.

d.   #SOYFAN2. El segundo puesto se lo otorgo a Takuma. Posiblemente, por no decir seguro, será la última vez que esté incluido en esta lista, pero creo que nos ha ayudado tanto y lo hemos pasado tan bien con él, que tenía que hacerle una última mención por aquí, fue líder indiscutible durante varias ocasiones. Como he dicho antes, ¡hasta pronto, Takuma!

e.   #SOYFAN1. El primer puesto, entrada directa, es para Youku, una página web de Baidu (es el Google chino) que tiene gran cantidad de series y videos que se cargan en pocos segundos. Esta página me ha permitido ver los Factores X USA y UK y ponerme al día de muchas de las series y otros programas. También le ha permitido a Meri ver todos los capítulos de “Vampire Diaris”, 77 capítulos en 2 semanas se ha visto la tía... ¡Con dos ovarios! A la vez que los ves, también aprendes porque están subtitulados en chino, así que te va bien para apuntarte algunas frases que pueden serte útiles a la hora de hablar.

 

Y bueno esto es todo, cuando esté de vuelta por casa no subiré entradas de estas, pero alguna cosa subiré, ya os lo haré saber. Parece mentira que ya haya llegado el día, ¿no? Aún recuerdo los nervios que tenía cuando iba de camino al aeropuerto, se parecen mucho a los nervios que tengo ahora mismo. Espero veros a tod@s y poder ponernos al día. Y en cuanto a Tianjin, voy a echarla de menos, pero ahora mismo, un tiempo con la familia, los amigos, comer cosas ricas, tener internet sin censura y salir de fiesta es lo que más necesito. Será un viaje largo, por la gran cantidad de horas que voy a tener que esperar para coger los aviones (primero Pekín y después Zurich), pero nos entretendremos como sea. He empezado a ver Juego de Tronos y tengo las 2 temporadas, así que, puede que llegue a casa habiendo visto los 20 capítulos que hay…

 

Hasta muy, muy pronto.

 

马克儿  

 

jueves, 3 de enero de 2013

新年快乐!!(Feliz Año Nuevo)


Señoras y señores, queridos lectores, amig@s míos, estimados anónimos si hay alguno, nos acechamos a las últimas horas de este 2012. Parece mentira que ya se termine. Incluso hay momentos en los que parece todo una gran broma. ¿Cómo puede ser que ya estemos a las puertas de un nuevo año? El tiempo pasa volando y no se puede mirar atrás, esa es la conclusión de todo. Antes de hacer mi particular reflexión, os voy a relatar lo que ha ocurrido en estos días navideños por aquí. No hay mucho que contar, pero bueno, mejor algo que nada, o eso digo yo.

1.   22 de diciembre. El día de la lotería (este año no me ha tocado ni la vuelta el dinero, EPIC FAIL TOTAL), felicidades a los premiados ya que estoy, lo dedicamos a varias cosas: estudiar, repasar, buscar palabras en el diccionario, escuchar audios en chino y preparar una tortilla de patatas. El tema de la tortilla venía porque ese día había una fiesta en casa de Martín, que es un profesor de castellano en nuestra universidad. El único requisito era traer algo de comida o bebida e ir probando los diferentes platos que traía la gente, así que nosotros llevamos la tortilla. La verdad es que comimos bastante y muy variado, porque había de todo: unas bolas de carne y patata, bonito con pimiento rojo, CHORIZO (casi se me caen las lágrimas cuando lo vi en el plato), pasta, patatas con una salsa y otros platos varios, y de postre había turrones (casi se me vuelve a saltar las lágrimas), mazapán, tarta de chocolate, natillas, mousse de chocolate entre otros; pero el premio gordo era un postre que hicieron unos americanos que era una CASA hecha de galleta y con decoraciones de cosas de azúcar. UNA PASADA. Era tan bonita que daba pena comérsela, pero estaba requetebuena. Antes de empezar el banquete, Martín nos enseñó una tradición de su región (es vasco), que consiste en silbar los villancicos en vez de cantarlos y acompañar los silbidos con el ruido de las llaves. Un dato curioso que me llevo a casa. Luego pusieron música navideña de fondo y bla bla bla bla bla bla, mientras comíamos. La cena tampoco se alargó hasta las tantas, antes de las 12 estábamos todos en las habitaciones, pero pasamos un rato muy agradable.

2.   24 de diciembre. Día de Nochebuena, día antes de Navidad. Nuestro plan era cocinar y cagar el Tió. Tengo que enseñaros una foto, quedó muy chulo. Esa mañana acabamos clase un poco más temprano, así que fuimos a comprar la comida antes de comer, para no tener que ir más tarde o que nos diera más pereza, que con el frío o el viento que sopla, a veces a uno le apetece quedarse todo el día metido en la cama con la calefacción puesta y arropado con la manta. Después de la compra, quedamos que cada uno que venía a la cena preparaba algo para comer. A la cena íbamos a ser 11 comensales, más una invitada que no pudo venir a la cena porque tenía otro plan: 6 españoles, 2 italianas, 1 peruana, 1 japonés, 1 portuguesa y 1 americano. Ese mismo día por la tarde, tuve una muy agradable SORPRESA. Estaba yo estudiando cuando me llaman para decirme que había llegado un paquete para mí. Pues bien, mis padres (que son los mejores del mundo mundial y eso no hay nadie que me lo discuta) habían tenido el DETALLAZO de enviarme un paquete repleto a rebosar de comida: QUESO, JAMÓN, BOMBONES, PATÉ, TURRÓN, POLVORONES, FUET, GALLETAS Y ROSCAS. Lo he escrito en mayúsculas para que veáis la ilusión que me hizo. Estaba tan contento que daba saltos sin parar. Un R-E-G-A-L-A-Z-O. MUCHÍSIMAS GRACIAS. Al cabo de un rato, todavía con el subidón en el cuerpo y el regusto de haber probado un rosco de vino en la boca, nos pusimos manos a la obra a cocinar. A la cena, Todd (americano) trajo un par de bandejas de pollo, Carolina (peruana) preparó una buena ensalada, Takuma (japonés) preparó una sopa casera típica de su país, Fiamma y Caterina (italianas) hirvieron pasta con una salsa que estaba muy sabrosa; y nosotros preparamos dos tortillas de patatas y además un poco de jamón que nos habían enviado, queso y longaniza y fuet, una copiosa cantidad de pan con tomate y polvorones, turrones y bombones. Fuimos comiendo todos juntos, haciendo fotos, probando todos los platos, disfrutando de la cena y del espíritu navideño que se podía palpar en la habitación. Cuando acabamos jartitos de comida (había sobrado bastante comida, pero es que no podíamos comer más) empezamos los ensayos de la canción del caga tió para que nadie se perdiera, así que encabezados por la profesora Meri, los demás iban repitiendo la canción y practicando para cuando llegara el momento de hacerle cagar. Después de ver vídeos, fotos y hacer el mongolo un poco más, llegó Joana (portuguesa) y llevamos el caga tió a la sala de las lavadoras y armados con los palillos para comer, les dijimos que ya estaba preparado para “evacuar”. Así que les dijimos a los demás “alé, ¡A REZAR!”, pero se quedaron con cara de “¿¡QUÉ ME ESTÁS CONTNADO!?”, así que les dijimos que se dieran una vueltecita por el pasillo y volvieran. Pensamos que para que fuera más divertido, que el tió cagara un par de veces así sería más gracioso. La primera vez, pusimos una caja de Ferros Rocher (aquí también los tenemos, gracias por vuestro interés), y nada cuando entraron empezamos a cantar la canción y ellos dale que te pego con los palillos, destaparon la manta y vieron los Ferreros, la reacción fue alegría por doquier. Sobre todo Takuma que se tiró al suelo y empezó a recogerlos todos y a metérselos en el bolsillo para quedárselos todos él. Cuando repartimos los Ferreros, de nuevo “alé, daos una vuelta por el pasillo”. Entonces, debajo de la manta, pusimos una foto enmarcada de nosotros 5 con unas diademas de Papa Noel en la cabeza y con una inscripción por detrás, como recuerdo. Al volver, de nuevo, cantaron la canción y al ver la foto pues todo el mundo a gritar de alegría y a darse abrazos y las gracias. Una vez acabados los regalos, volvimos a degustar los turrones y abrimos una botella de champán (en realidad era algo parecido a sidra, porque aquello de cava o champán tenía más bien poco, solo el gas) para poder brindar todos juntos y seguir todos de cháchara.  A las 12 en punto, por fin, nos deseamos todos UNA FELIZ NAVIDAD, recogimos y lavamos los platos y dimos por zanjada una cena alternativa pero muy especial de Nochebuena.

3.   25 de diciembre. El día de Navidad empezó pronto. Para mí a las 6 y media de la mañana concretamente, en primer lugar, porque tenía clase (¡oh my God!); y en segundo lugar, porque iba a hacer una llamada de Skype con mi familia que estaban todos cenando en casa de mi tía. Unos 35 minutos muy agradables de charla. Desde aquí, un beso ENORME familia, gracias por cantarme el CAMPANA SOBRE CAMPANA, yo creo que los vecinos también lo oyeron. Después de salir de clases, sobre las 11, quedamos sobre las 11.30 en el vestíbulo para ir al centro a un restaurante para comer algo y después ir a cantar al karaoke. Dicho y hecho, chino chano nos fuimos en autobús para el centro y allí encontramos un restaurante de curry muy rico para comer algo todos juntos, y luego nos fuimos a un karaoke durante unas 3 horas a dejarnos la garganta y a hacer un poco el burro. Después de la sesión de canto, volvimos para la residencia para hacer el AMIGO INVISIBLE. Como ya os comenté en la entrada anterior, participábamos 10 personas y el coste del regalo o regalos no podía ser superior a los 50 yuanes (unos 6,25€). Os revelo que mi amigo invisible era JUDIT. Antes de seguir, tengo que decir que no descubrió que era yo, porque entendió mal una conversación telefónica que tuvo con Carolina y se pensaba que su amigo invisible era otra persona, por lo que vivía engañada. A Judit le regalé una manta de colór marrón de ovejitas, unas chocolatinas, una manzana hecha con unas piedras de colores (en Navidad en China un regalo muy típico es regalar manzanas, porque el carácter de “MANZANA = 苹果” y el de “PAZ = 平安” son parecidos, así que la manzana representa la paz, aquí se les llama “las manzanas de la paz”), y como regalo estrella la papeleta de CiU de cuando me enviaron los papeles para votar por correo. Le dije que se la regalaría y así fue. Dicho esto, mi amigo invisible era Caterina (estaba entre ella y Takuma, porque las demás personas ya sabían a quién se lo hacían) y me regaló una bufanda de colores que abriga mucho y es tremendamente cómoda y unos calzones, bueno es una mezcla entre calzoncillos y pantalones de deporte de color negro un con una cara de emoticono sonriente con un gorro de Navidad. ¡BUENÍSIMO! Para Fin de Año me los voy a poner, lo decidí en el momento en el que los vi. Cuando salieron todos los regalos, siguió pasando Papa Noel, porque a mí me cayó un libro de vocabulario básico de inglés y chino muy práctico y útil de parte de Carolina; y un par de raquetas de bádminton con volantes que me regalaron Fiamma y Caterina. ¡Todo un DETALLAZO! Esa noche, para acabarla de redondear, cenamos las sobras de tortilla de la noche anterior, pan con jamón (ñam, ñanm, ñam) y fuet y turrón y polvorones. Lo más gracioso de la cena fue el vicio que pilló Takuma con el jamón: le ha gustado tanto que se lo comía dando pequeños mordiscos para saborearlo más, como si fuera un hámster, y está loco por seguir comiendo. Menos mal que no ha probado el jamón bueno, bueno, el caro, porque si no, le da un soponcio.

4.   31 de diciembre. Para el último día del año tenemos pensado ir a cenar algo fuera, para no tener que cocinar, y tras comer un poco, ir de fiesta a alguna discoteca. No sé cómo estará el tema, porque yo me niego a pagar entrada para entrar y si está todo a petar de gente, nos volveremos a montar la fiesta en el vestíbulo, ya que tenemos música, bebida y las ganas de pasarlo bien. Intentaremos aguantar hasta las 7 de la mañana, cuando sean la 12 en España, para comernos las uvas y supongo que haré una llamadita a la gente de casa antes de cerrar los ojos definitivamente cuando ya hayan pasado más de 7 horas ya del año 2013.

5.   Fin de semestre. El semestre finalmente llega a su fin. Por momentos parecía que no se iba a acabar nunca. Ya no hay más clase. De hecho sólo tengo que ir un día más, que es el 4 de enero y es para hacer el  último examen pendiente, que es el de Oral. No me preocupa en exceso, pero dependerá de las preguntas que me haga y de la soltura que tenga a la hora de hablar o leer el texto. Respecto al resto de asignaturas, no puedo estar más lleno de gozo y jolgorio. Os cuento.

a.   De la asignatura de Gramática logré mi objetivo y pude sacar un 100. Meritorio debido a las horas dedicadas y sobre todo para poder restregárselo por la cara a las rusas del demonio. Tras hacer los cálculos mi nota final es de 99,85. Y es la que me convalido por Chino C8 ¡yeah bithces! El resto de clases que hemos hecho esta semana han consistido en hacernos fotos con la profe, en pedirnos que le contáramos chistes y que nos preguntara qué podía mejorar ella como profe y que los alumnos españoles le gustamos mucho porque nos esforzamos y porque escribimos muy bien los caracteres (Sara Rovira o Anne Heléne si estáis leyendo esto, podéis estar satisfechas con vuestro trabajo)

b.   De la asignatura de Comprensión lectora, al hombre se le ha ido la castaña, porque ha edulcorado las notas una cosa bárbara. Pillé en un cabreo monumental el 25 de diciembre porque al llegar a las 8 de la mañana a clase, dijo que no nos iba a dar los exámenes, que fuéramos a buscarlos a la oficina de intercambios. Suerte que me lo tomé con filosofía y con resignación porque si no ese hombre no me miraría con los mismos ojos. Así que el jueves fuimos a preguntar y resulta que de nota final tengo un 94. ¿HOLA BONA TARDA? No sé de dónde se lo ha sacado teniendo en cuenta que mi examen dudo mucho que pasara del 8 y gracias. Yo pensé que al ver que siempre preparaba los textos y le hacía preguntas de vez en cuando, pues me lo ha recompensado. Tampoco me voy a ir a quejar, así que pa la saca.

c.   De la asignatura de Comprensión auditiva, tuve el examen este pasado jueves 27. Estaba ACOJONADO. Me había preparado a conciencia los textos que dijo él, pero en un examen nunca sabes lo que puede pasar ni por donde te puede salir el profe. Así nos pasó, porque se suponía que el examen consistía en entrar en clase, elegir una letra que se respondía con un texto, escucharlo una vez, tomar notas y luego te hacía 6 preguntas a las que tenías que contestar, pero no verdadero o falso como él nos dijo, si no contestar una frase o una cifra. Cuando me tocó a mí, después de esperar más de hora y media, estaba temblando como un flan, si vierais la letra que hice mientras escuchaba la grabación de verdad que es ininteligible incluso para mí, os echaríais unas risas, pero no sufráis más porque al final todo salió bien: me tocó un texto de los más asequibles (trataba de Zhenghe, el navegante chino más importante de la historia de la dinastía Ming y que hizo 7 expediciones marítimas) y las preguntas tampoco eran muy retorcidas, así que las respondí todas correctamente y salí del examen con una A+ como la catedral de Barcelona, que es un excelente como la Muralla China. Un estado de felicidad máxima.

6.   No sin mi vodka. A día de hoy, sigo durmiendo sólo en la habitación y como os conté en la entrada anterior, Dimitri sólo viene para tocarme las narices, si no es él, es ella. Hoy mismo, ha entrado en la habitación sobre las 10 de la mañana y a los 20 segundos de poner un pie, ya le estaba llamando ella. Al descolgar he escuchado sus gritos y berridos desde la cama. “¡Chica, es domingo y son las 10 de la mañana, RELAX!”. Pero luego ha vuelto a venir, y le he tenido que abrir la puerta porque la tarjeta no le abría la puerta. De nuevo, tocando la pera. Ha dicho su gran frase: 不工作 = BU GONGZUO. No sé de donde se lo ha sacado, pero es lo que más le he oído decir desde que le conozco. Esta frase es incorrecta, o al menos eso me dijo una china, porque 工作 significa “trabajar, trabajo”, pero en inglés significa “work”, y en inglés esta palabra, aparte de “trabajar” también significa “funcionar”, por ese motivo, para decirme “no funciona”, me dice “no trabajo, no trabajo”. No sé si se marcha el siguiente semestre o no, pero vamos, a este hombre lo voy a recordar TODA MI VIDA.

7.   Los hijos de Mao. Recuerdo perfectamente que una de las cosas que escuché sobre China y la población china antes de venirme, era que cuanto más tiempo pasara aquí, menos los entendería. Y es lo que me ha pasado. Al llegar iba con los ojos abiertos alucinando pepinillos, todo incrédulo de lo que veía, al cabo de poco ya me iba acostumbrando, pero ahora ya soy completamente inmune, es decir, veo cosas que no son normales, pero para mí son como el pan de cada día, el que nos comemos en España, porque aquí pan no hay. Desde que estoy aquí lo que sí he aprendido es que tienen concepciones distintas de conceptos como “amistad”, “amor”, “bien y mal”, “educación” y “respeto”. He vivido tantas experiencias que cuesta encontrar las palabras para expresarlo. Lo único que puedo deciros es que no son “raros”, simplemente son así, como les han educado y lo que ven. Si cruzan por donde les sale, si conducen como locos, si lo tiran todo al suelo, si empujan, si se te cuelan… Todas esas cosas no le puedes encontrar ninguna respuesta, sólo dejarlo en que son una cultura distinta y una forma de vida y de pensar 180º diferente a la nuestra. Por cierto, el arroz, los fideos, el pollo y los palillos están prohibidos cuando vuelva. Necesito desintoxicarme un poco.

8.   Lista #Soyfan. Como no, esta última entrada del 2012 no se puede terminar sin una nueva entrega de esta lista. La cosa está reñida, pero vamos con ella:

a.   #SOYFAN5. Abriendo la lista esta semana, descendiendo un puesto, es para JUDIT, mi DRAMA QUEEN favorita. Esta semana tiene este puesto por el cabreo que cogió cuando la profesora le bajó de un 99 a un 98 de nota final por faltar a clase cuando fue a buscar a su novio al aeropuerto y por no cantar una canción delante de la clase (es que esta señora te puede salir por donde le parece). Vale, tiene toda la razón del mundo, que era completamente injustificado; vale que le subió la nota a las rusas que la engañaron, pero bueno que fue un momento que me hizo bastante gracia. Veremos si en 2013, hay otros episodios graciosos y escala hasta el pódium o incluso a la primera posición.

b.   #SOYFAN4. Bajando un puesto respecto la semana pasada, nos encontramos con el señor que barre con las dos escobas. ¡Menudo personaje! Tenemos que hacernos una foto con él, porque es que es verle y nos meamos de la risa. El tío no nos dice nada, pero nos saluda riendo y sigue tirando cosas al suelo para barrerlas. Un verdadero crack.

c.   #SOYFAN3. Descendiendo otro puesto en la lista por segunda semana consecutiva, esta semana abriendo el pódium está Takuma. El pobre no para de despedir a gente y está contando los pocos días que le quedan por aquí. Nos va a dar una pena muy grande que se vaya, pero le haremos un regalo bonito para que no se olvide de nosotros y a ver si le vemos de vuelta de viaje por Tianjin. Ahora mismo está enganchado al jamón, le ha cogido un vicio tan grande que no me extrañaría que se viniera a España sólo para comprarse una pata de cerdo.

d.   #SOYFAN2. Con la plata en el cuello y perdiendo el primer puesto, nos encontramos con Meri. Ahora mismo se ha aficionado a hablar como una choni conmigo y con Laura, a crear neologismos en castellano a partir de palabras en chino, a repetir las pocas palabras que nos ha enseñado Takuma en japonés y a seguir cotilleando de todo lo que cuece por esta residencia con un oioioioioioi como una vieja en sentada en la puerta de su casa. Todo con una sonrisa de oreja a oreja.¡Bravo!

e.   #SOYFAN1. Este puesto esta semana es para todos los integrantes de mi familia Rodríguez/Vázquez. Estos días de navidad he podido hacer Skype con la mayoría de ellos y la verdad es que he pasado un rato muy agradable. Entre esos momentos y el paquete de comida esta semana os coloco aquí, que sé que no tiene mucho significado, pero es una de mis formas de daros las GRACIAS por vuestro amor y apoyo y deciros que nos vemos en breve, con un poco de suerte con toda esa comida que os habéis comido y que me habéis restregado por la cara, ¡mala gente! Con esto y un bizcocho, hasta otro día las ocho, y hasta la siguiente entrada que ya será en 2013.

 

Parece mentira que ya se termine 2012. Un año tremendamente bueno, al menos para mí, lleno de aventuras, nuevos proyectos, trabajo y buenos momentos. Estoy haciendo ahora mismo memoria y la verdad es que no cambiaría NADA de todo lo que he vivido en estos 366 días (los años bisiestos siempre han sido IMPORTANTES para mí).

 

Mi viaje a China ha sido la locura más disparatada que he hecho en mi vida. Más de una vez y más de uno habrá pensado “¿y qué coño se le ha perdido en China?”, pero no me arrepiento de nada. Está siendo una experiencia espléndida y maravillosa y todo lo que estoy aprendiendo no se puede pagar con dinero, bueno sí, pero bueno ahora mismo no es lo más importante. Comienzo 2013 con muchas ganas, porque sé que aún me quedan muchas cosas que pasarme por tierras asiáticas, muchas cosas por ver, muchos caminos por recorrer, pero también con ganas de saber qué me va a deparar una vez se termine esta beca en Tianjin. Para los chinos, 2013 es el año de la serpiente, MI año, esperemos que sean 365 días plagados de cosas maravillosas.

 

Como nota final, no puedo pasar por alto todo el apoyo, comentarios, elogios y visitas que ha recibido este blog, “Relatos de un tal MaKe” se ha convertido en una parte más de mí, y en una forma de haceros llegar un cachito de mí de tanto en tanto desde aquí. Espero que sigáis disfrutando de él en los meses venideros y espero seguir recibiendo vuestro cariño, eso SÍ que no se puede pagar con dinero.

 

No puedo despedirme sin desearos a tod@s una buena ENTRADA DE AÑO y un FELIZ y PRÓSPERO 2013 y esperar que este año las cosas vayan un poco mejor, a ver si el gilimemo de nuestro presidente y los gilimemos que mandan espabilan y hacen algo por el pueblo de una puñetera vez.

 

Esta noche brindaré por mí y por vosotros.

 

Un abrazo enorme

 

马克儿